Diego Aguirre por el camino celeste

El técnico de Cruz Azul se sincera y acepta que, tras no haber tomado a la selección de Uruguay, apostó por el futbol mexicano

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CIUDAD DE MÉXICO.- Diego Aguirre levanta la vista y da una profunda respiración antes del entrenamiento. Muy temprano en La Noria, reina una tranquilidad singu­lar, disímil a los tiempos convulsos que suele vivir este equipo. Su etapa ha iniciado bien, pero desea conectar con la afición, aunque ciertamente Cruz Azul no fue el principal motivo para llegar a México, como explica en charla con Excélsior.

– Parecía ser el candidato natural para dirigir a Uruguay, sin embargo, quedó un amigo suyo, Diego Alonso, ¿qué tan golpeado lo dejó esto?

Tenía dos proyectos y se frustra­ron. Uno era volver a Peñarol y el otro la selección uruguaya, a la que me dolió no llegar, pero intenté dar vuelta a la página y entonces fue cuando decidí que era el momen­to de llegar a México. Las cosas en el futbol son así, el no haber ido con Uruguay me hace estar ahora con Cruz Azul.

– Una buena plataforma para la selección sería el campeonato en México.

Pero me encantaría el título no pensando más allá, sino vivir el presente y hacer feliz a la afición de Cruz Azul. Aprendí con los años que no debo proyectarme, porque cometía el error de pensar en el fu­turo y eso hizo que me perdiera de cosas que pasaban en el momen­to. Hoy quiero disfrutar mi instan­te aquí.

– Pero, entonces, ¿se identifica con Cruz Azul aunque no fue su objetivo primordial?

Tengo que ser honesto, tenía ga­nas de venir al futbol mexicano y estaba abierto a las posibilidades, obviamente quería entrar con un equipo grande. No es que estuvie­ra esperando a Cruz Azul, sino que apareció como una buena oportu­nidad. Me ha sorprendido lo que es el club y la empresa, así que trato de interiorizarme en la historia co­nociendo las cosas.

– Antes era otra clase de presión porque no se sacaba el título, ¿cree que le tocó buen momento?

Tal vez aflojó un poco el tema de la presión, me imagino que antes era más difícil, pero siento un clima de fraternidad en el club, no hay na­da externo que nos distraiga. He di­rigido equipos grandes y de cual­quier forma estoy acostumbrado a la presión.

-Ahora la afición de Cruz Azul ya no sufre, exige.

Me parece muy bien, tiene que ser así la historia, sé que ésta es una camisa pesada. Al ser un equipo grande hay una obligación de re­sultados y estoy preparado para enfrentarme a eso, espero que esa presión sea algo positivo.

– ¿El juego que planea, le gustará a la afición?

Espero que sí, no lo puedo antici­par. Hay algo que gustará, seguro, y es que el equipo se va a entregar del minuto uno al 90, eso va a ge­nerar un reconocimiento. Trataré de que sea un equipo protagonista, pero priorizando el resultado, por­que en el futbol hay que ganar, por eso tenemos que ser fuertes men­talmente, porque a veces el rival nos va a superar, sin embargo hay que ganarles.

-¿Cómo convencer a un jugador tan bien pagado de reventarse en esfuerzo?

Llevo poco tiempo aquí, no pue­do hablar demasiado de cómo eran antes, pero en este periodo he vis­to entrega y esfuerzo para sacar es­to adelante.

-¿Tiene problemas con el director deportivo Jaime Ordiales?

Creo que ha habido dificultades para cerrar fichajes, ha habido una demora, pero no son diferencias con él. Estamos trabajando juntos y me siento bien con la directiva, no hay problema en ese sentido, ya es­tán llegando los jugadores. Lo im­portante es no errar con los refuer­zos por querer calmar a la afición y que eso nos haga equivocarnos con algún jugador.

-¿Le agobia el tiempo que pasa sin completar el plantel?

Estamos bien, acompañados desde que comenzamos con resultados positivos y de que no hemos tenido inconvenientes de lesiones y pér­didas de jugadores. Si bien precisa­mos incorporar a algunos más, en realidad está competitivo el plantel.

-Para usted era muy importante Carlos Rotondi.

Era un objetivo grande, para mí era el refuerzo que quería y, tras un gran esfuerzo, ya está. A partir de que se incorpora un jugador de la talla de Rotondi estamos mucho mejor y aún faltan dos más.