DURANGO, DGO.- La economía nacional volvió a mostrar señales de fortaleza durante el segundo trimestre del año, impulsada por el consumo, los servicios y la actividad agropecuaria. Sin embargo, ese comportamiento no se reflejó en Durango, donde los indicadores registraron una contracción anual de 0.8 por ciento como consecuencia del deterioro del sector industrial.
La desaceleración de la industria mantiene efectos que trascienden a las plantas manufactureras. La pérdida de dinamismo repercute en el empleo, la inversión y la actividad comercial, al tiempo que otros factores, como la inseguridad en las carreteras y la incertidumbre en sectores productivos, continúan presionando el desempeño económico de la entidad.
La diferencia entre los resultados nacionales y los estatales evidencia que el crecimiento económico ya no puede analizarse únicamente desde una perspectiva nacional. Cada vez resulta más evidente que la capacidad de los estados para atraer inversión, fortalecer su industria y mantener condiciones de seguridad determina el ritmo de su propio desarrollo.
La Clave
Las cifras nacionales muestran una economía en expansión, pero los datos de Durango revelan una realidad distinta. La recuperación no avanza al mismo ritmo en todos los estados y la distancia entre los indicadores nacionales y la economía regional comienza a convertirse en uno de los principales desafíos para la competitividad y el desarrollo.
Los promedios nacionales pueden generar optimismo. Los territorios terminan mostrando la realidad.













