La turística región de Mugla, en Turquía, es una de las más afectadas por el fuego en el país. Foto Afp

Santiago. América Latina, golpeada por el escaso suministro de insumos agropecuarios debido al conflicto en el estrecho de Ormuz, debe prepararse sin “perder tiempo” para la llegada inminente y devastadora del fenómeno El Niño, advirtió un alto funcionario de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Nuestra preocupación es El Niño, pero también la combinación de dicho fenómeno con los problemas del estrecho de Ormuz (…) que daba al mundo entre 20 y 30 por ciento de todos los insumos agrícolas”, señaló Máximo Torero, economista jefe de la FAO, al detallar que por esa vía transitaban no sólo petróleo para maquinaria y procesamiento, sino también gas natural para fertilizantes nitrogenados, fosfatos y componentes clave para semillas híbridas.

“La tierra tiene menos de los insumos que requiere, pero ahora le vamos a poner un estrés de exceso de agua o falta del líquido”, agregó durante una visita a Santiago de Chile.

Entre los productos que preocupan están los frutales, puntualizó Torero, ya que son muy vulnerables en la floración a los cambios de temperaturas y se corre el riesgo de perder no sólo cosechas, sino plantas.

En el sector de la pesca, especies como el salmón o la anchoveta se desplazarán hacia aguas más profundas debido al aumento de las temperaturas.

El Niño consiste en un patrón de temperaturas superficiales del mar inusualmente cálidas en el Pacífico ecuatorial central y oriental.

El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos advirtió recientemente que existe 81 por ciento de probabilidad de que se produzca un fenómeno muy fuerte entre octubre y diciembre, y que se ubicaría entre los eventos de El Niño más grandes registrados desde 1950. También indicó que persistiría en los primeros meses de 2027.

Se extienden el fuego por Europa
En plena ola de calor extremo, con temperaturas que superan los 40 grados centígrados, el fuego sigue arrasando parte del sur de Europa, con especial virulencia en Grecia y Turquía, además de los focos que todavía siguen activos en Francia, España y Portugal.

A pesar de las malas previsiones meteorológicas, la situación en las regiones españolas de Ávila y Madrid mejoró y se estabilizó, así como en el Algarve portugués, pero la preocupación continúa ante posibles rebrotes y sobre todo hay una inmensa desolación por el estado de la tierra quemada, con pueblos enteros arrasados por las llamas.

(Con información de Armando G. Tejeda)