El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en el centro, posa con la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö (a la izquierda), en presencia del jefe de protocolo de Estados Unidos, Rufus Gifford, este jueves, en la Casa Blanca. ANDREW HARNIK (AP)

Suecia y Finlandia, dos países con una larga tradición de neutralidad, han decidido entrar en la OTAN. Para Estados Unidos esa decisión marca un antes y un después, es un parteaguas en la seguridad europea. Y su presidente, Joe Biden ha querido escenificar lo que considera un triunfo histórico con la visita de la primera ministra sueca, Magdalena Andersson, y del presidente finlandés, Sauli Niinistö, a la Casa Blanca. El apoyo de Washington a la incorporación de ambos países es rotundo: Estados Unidos ofrece incluso protección provisional mientras ese ingreso se formaliza.

“Es un bello día”, ha dicho Biden, en referencia tanto al cielo azul de Washington como a la presencia de sus invitados en una comparecencia en la que no han admitido preguntas. El presidente de Estados Unidos ha garantizado a Suecia y Finlandia el “apoyo total, absoluto y pleno” al ingreso y que dará de inmediato los primeros pasos para que el Senado lo autorice tan rápido como sea posible. Biden ha dejado claro que ambos cumplen todos los criterios de acceso y que su entrada es la decisión de dos países independientes y democráticos: la OTAN “es la alianza de la elección, no de la coerción”, ha dicho.

La solicitud de ingreso es una respuesta a la agresión rusa con su invasión de Ucrania. “El resultado final es simple, bastante sencillo. Finlandia y Suecia hacen más fuerte a la OTAN”, ha proclamado Biden, que ha subrayado que “una OTAN unida y fuerte es la base de la seguridad de Estados Unidos”. Biden ha aprovechado para lanzar su mensaje más atlantista, de defensa de valores compartidos, de seguridad, de libertad, de democracia, de dignidad y de un “fuerte sentido moral de lo que está bien”.

Puertas abiertas
El presidente de EE UU se ha referido a las dudas que surgieron en años pasados sobre si la OTAN tenía sentido en el mundo del siglo XXI y ha sido rotundo: “La OTAN es relevante. Es eficaz y es más necesaria ahora que nunca. La alianza indispensable de décadas pasadas sigue siendo la alianza indispensable del mundo de hoy”. No solo eso. Biden ha ido más allá y asegurado: “Las puertas de la OTAN sigue abiertas”.

Biden ha querido subrayar el carácter defensivo y disuasorio de la Alianza Atlántica, que ofrece el apoyo a cualquiera de sus miembros que sea atacado por una potencia externa. Nació como reacción a la política expansionista de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial y ahora se amplía como respuesta a la ofensiva de Rusia sobre Ucrania por decisión de su presidente. “Al unirse a la OTAN, los aliados asumen un compromiso sagrado entre ellos. Que el ataque a uno es un ataque contra todos”. Ha recordado que Estados Unidos invocó el Tratado de la OTAN tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington y que el resto de aliados le apoyaron: “Nunca olvidaremos eso”. Y hasta apeló al lema de Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas: “Uno para todos y todos para uno”.

El compromiso de Washington es tal que Estados Unidos ya ofrece su apoyo a la defensa de Suecia y Finlandia mientras dura el proceso de adhesión, disuadiendo a Rusia de adelantarse e intentar cualquier acto de agresión antes de la incorporación efectiva.

Al tiempo, Biden trató de lanzar también un mensaje tranquilizador a Rusia: “Permítanme ser claro. La entrada de nuevos miembros en la OTAN no es una amenaza para ningún país. Nunca lo ha sido. El propósito de la OTAN es defender contra la agresión. Que nadie se equivoque”.

Estados Unidos se está esforzando en convencer a Turquía de que apoye la entrada de los dos países. El sí de Ankara es imprescindible, ya que hace falta la unanimidad de todos los países miembros. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha calificado a ambos países como “incubadoras” de terroristas por su apoyo a organizaciones como el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y ha frenado de momento su entrada.

Andersson y Niinistö han agradecido a Biden su apoyo, han proclamado la naturaleza “histórica” de su decisión y han expresado su deseo de que su incorporación sea rápida. La primera ministra ha señalado que Suecia ha elegido un nuevo camino” tras una historia de país no alineado porque considera que “la seguridad de la población sueca estará más protegida dentro de la alianza”. Al tiempo, también ha destacado que, pese a tratarse de un país hasta ahora neutral, Suecia tiene un ejército capaz, moderno y bien dotado que también refuerza a la OTAN. Andersson también ha recordado que su país tiene una larga historia de colaboración con la OTAN.

Parecido mensaje ha trasladado el presidente finlandés. “Nos tomamos nuestra seguridad muy en serio. Las fuerzas armadas de Finlandia son de las más fuertes de Europa. Hemos invertido constantemente en el desarrollo de nuestras capacidades. La disposición de los finlandeses a defender su país es una de las más altas de todo el mundo”, ha señalado.

Andersson y Niinistö han llegado a la Casa Blanca pasadas las 9 de la mañana. Biden los ha recibido y se ha fotografiado con ellos antes de pasar al interior. Se han dirigido al Ala Oeste y reunido en el Despacho Oval durante algo más de una hora. La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, ha participado también en la reunión. Después, han comparecido en la Rosaleda.

Tras el acto, el presidente de Estados Unidos tenía previsto salir de Washington con destino a Corea del Sur y Japón, en la primera visita a Asia desde que es presidente. El mensaje que quiere lanzar es parecido: el de la fuerza de las sociedades libres, abiertas y democráticas, en contraste con Rusia, en Europa, y con China, en Asia.

El Senado aprueba 40.000 millones de dólares de ayuda a Ucrania
El Senado de Estados Unidos ha aprobado este jueves, por 86 votos contra 11, facilitar a Ucrania 40.000 millones de dólares (unos 38.000 millones de euros) en ayuda militar, económica y humanitaria en un momento en que las fuerzas de Volodimir Zelenski han ido recuperando terreno frente a la invasión rusa.
El paquete de ayuda es finalmente superior a los 33.000 millones que había anunciado y solicitado al Congreso el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pues se han añadido partidas en la tramitación parlamentaria. Tras la aprobación por parte del Congreso se espera que el presidente de Estados Unidos firme y ejecute la medida con rapidez, después de que su tramitación se haya retrasado por las trabas de algunos senadores republicanos.
La aprobación de la nueva ayuda militar, económica y humanitaria a Ucrania llega en un día en que el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, ha hablado por teléfono con su homólogo ruso, Valery Gerasimov, según ha informado el Pentágono en un escueto comunicado. El Ministerio de Defensa ruso había dado cuenta previamente de la conversación, cuyos detalles no han trascendido.
“Los dirigentes militares discutieron varios temas de interés relacionados con la seguridad y acordaron mantener las líneas de comunicación abiertas”, dijo un portavoz del Pentágono. “De acuerdo con la práctica habitual, los detalles específicos de su conversación se mantendrán en privado”, añadió.

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