Elon Musk, en la Gala del Metropolitan Museum of Art de New York, a principios de este mes. ANGELA WEISS (AFP)

¿Es el hombre más rico del mundo un acosador sexual? Él lo niega, pero este jueves una noticia publicada por Business Insider, un medio estadounidense especializado en Economía, le ha puesto en el punto de mira. Según esa información, la compañía de lanzamiento de cohetes SpaceX, de la que es fundador, dueño y jefe, pagó 250.000 dólares (unos 237.000 euros al cambio actual), a una azafata del avión corporativo de la empresa a cambio de que enterrase la denuncia del acoso que sufrió por parte del magnate.

La información cita como fuente los documentos con los que se instruyó ese acuerdo de indemnización, incluida la declaración de una amiga de la supuesta víctima y relata con cierto detalle lo ocurrido. Según Insider, la azafata trabajaba para la flota de aviones corporativos de SpaceX. Acusó a Musk de enseñarle su pene erecto, frotarle la pierna sin consentimiento y ofrecerle regalarle un caballo a cambio de un masaje erótico, según entrevistas y documentos obtenidos por dicha publicación. El incidente tuvo lugar en 2016.

Insider ha tenido como fuente la declaración firmada de una amiga de la azafata elaborada en apoyo de su demanda y otros documentos, incluidos correos electrónicos y documentación. Según la declaración, la azafata confió a su amiga que, tras aceptar el trabajo de azafata, la animaron a hacer un curso de masajista para poder dar masajes a Musk. Fue durante uno de esos masajes en una cabina privada del Gulfstream G650ER de Musk, cundo se produjo el incidente.

El medio de comunicación se puso en contacto con Musk para recbar su versión. El magnate pidió más tiempo y dijo que hay “mucho más en esta historia” a la que calificó de “políticamente motivada”. Insider dio más tiempo a Musk, pero este no dio su versión. Tras publicarse la noticia este jueves, publicó en Twitter (la empresa que ha acordado comprar por 44.000 millones de dólares): “Los ataques contra mí deben verse a través de una óptica política. Este es su (despreciable) manual estándar, pero nada me disuadirá de luchar por un buen futuro y por el derecho de ustedes a la libertad de expresión”.

Más tarde, el multimillonario fundador de SpaceX y de Tesla, añadió otro tuit en el que señaló: “Y, para que conste, esas descabelladas acusaciones son totalmente falsas”.

El medio de comunicación también llamó al responsable de asuntos legales de SpaceX, Christopher Cardaci, que dijo: “No voy a comentar sobre ningún acuerdo”.

La azafata le dijo a su amiga que Musk le pidió que fuera a su habitación en el avión durante un vuelo a Londres a finales de 2016 “para un masaje de cuerpo completo”, dice la declaración. Cuando llegó, la asistente encontró que Musk “estaba completamente desnudo, excepto por una sábana que cubría la mitad inferior de su cuerpo”. Durante el masaje, dice la declaración, Musk “expuso sus genitales” y luego “la tocó y se ofreció a comprarle un caballo si ella ‘hacía más’, refiriéndose a la realización de actos sexuales”.

La azafata reusó hacer declaraciones a Insider. A su amiga, en cambio, sí le dio más detalles. “Sacó su pene, estaba erecto. Y empezó a hacerle proposiciones, como tocarle el muslo y decirle que le compraría un caballo. Básicamente, trató de sobornarla para que le hiciera algún tipo de favor sexual”. Después de eso, la azafata no sabía qué hacer. Además, empezó a sentirse estresada y represaliada, castigada por no haberse prostituido, según la declaración de su amiga.

Siempre según Insider, en 2018, tras convencerse de que su rechazo al acoso de Musk había mermado sus oportunidades en SpaceX, la azafata contrató a un abogado laboralista de California y envió una queja al departamento de recursos humanos de la empresa en la que detallaba lo ocurrido. La denuncia se resolvió rápidamente tras una sesión con un mediador a la que Musk asistió en persona.

El caso nunca llegó a los tribunales. En noviembre de 2018, Musk, SpaceX y la azafata firmaron un acuerdo de despido que concedía a la azafata un pago de 250.000 dólares a cambio del compromiso de no presentar una demanda y de no dar publicidad al asunto. El acuerdo prohíbe a la azafata hablar incluso del pago de la indemnización. Una nueva ley prohibió poco después firmar ese tipo de acuerdos de confidencialidad en casos de acoso sexual, discriminación o agresión, a menos que fueran iniciativa del demandante.

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