Andrés Guardado: una comida cambió su destino

Daniel Guzmán recuerda que lo recomendó con La Volpe después de debutarlo en atlas a los 19 años

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La aparición de Andrés Guardado en agosto de 2005 fue una ambición deslumbrante. El técnico del Atlas era Daniel Guzmán que apesadumbrado, necesitaba un jugador veloz y habilidoso por izquierda, que además supiera realizar acciones defensivas.

Luego de debutar a Guardado ante el Pachuca, no tuvo dudas, “en ese momento era titular indiscutible a pesar de sus 19 años”.

Con Guardado el estilo no era menos notable que el fondo. Su precocidad era distinta, “parecía que había debutado a un jugador que tenía 200 partidos a cuestas, tenía una mentalidad increíble”, rememora Guzmán.

Ese debut era apenas el germen dorado de su prolífica trayectoria. Le bastaron cuatro meses desde su debut, para ser considerado en Selección Nacional por Ricardo La Volpe en un partido amistoso de diciembre de 2005 ante Hungría.

Pero hubo un pasaje que definió ese salto, algo que tiene la vida y denomina coincidencias o simplemente cuando el universo se pone en orden. Daniel Guzmán recuerda esa comida.

La Volpe y yo somos buenos amigos, eso influyó de alguna manera. En un restaurante comimos, porque él vivía en Guadalajara y ahí me dijo que necesitaba un carrilero zurdo, entonces le hablé de Andrés Guardado”.

No se paró La Volpe en Colomos, las instalaciones del Atlas, pero mandó gente a ver a ese chico de bucles que recorría la cancha como un cohete y obedecía tácticamente.

Le hablé a La Volpe de sus condiciones y me regocijo de que aquello que empecé con Guardado, lo potencializó en Selección Nacional”, dice Guzmán.

Con el destino dispuesto en la más hábil simetría, las siguientes capas que fue dejando atrás Andrés Guardado lo llevaron al Mundial de Alemania 2006 en donde fue titular y luego a la Copa América de Venezuela 2007 y de ahí, al futbol europeo. Ahora tiene 500 partidos allá, “todo lo que representó a los 19 años, lo es ahora: orden, mentalidad, lo quieren los grupos y tiene liderazgo. Hace dos años lo visité en Sevilla, entré a ver sesiones del Betis a su lado y lo mejor es que sin ser su entrenador, me sigue hablando. Me remito a un dicho de Nacho Trelles: ‘hay jugadores que nacen con estrella y otros que nacen estrellados’, con Andrés Guardado aplica perfecto”.