Esteban Villegas
Cantando quiso curarse,
la flaca lo fue a callar:
“¡Con tanta promesa rota,
ni el alma vas a sanar!”
Calaverita de Esteban Villegas
La calaca llegó al gobierno y dijo sin vacilar:
“¡Esteban, deja el discurso, ya no te vas a salvar!”
Lo halló cantando un corrido, hablando de mil promesas,
mientras Durango seguía en ruinas… y él posando en sus piezas.
“¡No te me pongas doctorao, ni me recetes tu verso!”,
le dijo la flaca al verlo tan inmerso.
“Si no curas hospitales, ni el hambre del ciudadano,
te llevo conmigo, doctor… ¡a rendir otro informe temprano!”














