La periodista de Al Jazeera Shireen Abu Akleh, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en una imagen sin fechar. Foto: AP

La periodista palestina de Al Jazeera Shireen Abu Akleh, muerta el 11 de mayo a los 49 años en la ciudad de Yenín (Cisjordania), fue alcanzada por disparos de fuerzas de seguridad israelíes, según ha concluido este viernes la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, con sede en Ginebra. “Todas las informaciones que hemos recopilado son consistentes con el hecho de que los disparos procedían de tropas israelíes, y no de fuego indiscriminado de palestinos armados”, afirmó la portavoz de la Oficina de la ONU, Ravina Shamdasani, quien consideró “profundamente alarmante” que Israel no haya iniciado aún una investigación penal sobre los hechos.

Los expertos del organismo de Naciones Unidas visitaron la zona donde se produjo el fallecimiento de la periodista en un campo de refugiados de Yenín durante una intervención de soldados israelíes para detener a militantes palestinos. Examinaron también material fotográfico y de vídeo y entrevistaron a testigos de los hechos. También han tenido acceso a informaciones facilitadas por las Fuerzas Armadas de Israel y por la Fiscalía General de la Autoridad Palestina.

Las conclusiones de las indagaciones de la Oficina para los Derechos Humanos coinciden con las de las investigaciones llevadas a cabo por la propia cadena Al Jazeera y por medios como The Washington Post y The New York Times con las mismas técnicas de reconstrucción forense de los hechos: análisis de imágenes y grabaciones de vídeo y audio, y declaraciones de testigos. Todas ellas constatan que en las inmediaciones del lugar donde se hallaba la periodista no había presencia de miembros de los grupos armados palestinos que se enfrentaban a las fuerzas israelíes.

Tras la difusión del informe de la ONU, el departamento de prensa de las Fuerzas Armadas de Israel reiteró en un comunicado la petición de que la Autoridad Palestina entregue la bala que causó la muerte de Abu Akleh para efectuar una investigación conjunta con expertos israelíes y estadounidenses. Los portavoces castrenses insistieron en que el disparo se produjo durante “una acción operativa en la que se registró un intercambio de disparos entre soldados y hombres armados palestinos”.

La misma fuente aseguró que Israel ha investigado y revisado las circunstancias de la muerte y ha llegado a las siguientes conclusiones: “Abu Akleh no recibió un disparo intencionado de un soldado, y tampoco es posible determinar si fue abatida por un hombre armado palestino, que disparó indiscriminadamente en la zona, o inadvertidamente por un militar israelí”. Israel, que dice haber identificado el arma de un soldado que pudo haber disparado contra la reportera, insiste en cotejarla con la bala que está en manos de las autoridades palestinas. Sin embargo, la justicia israelí no ha iniciado una investigación penal sobre los hechos al considerar que se produjeron durante una operación militar contra fuerzas enemigas.

La investigación de la Fiscalía General de la Autoridad Palestina concluyó el 26 de mayo que tropas de Israel mataron deliberadamente a la periodista de Al Jazeera. Los informes forense y balístico “prueban que no había grupos armados palestinos en el lugar”, recalcó el fiscal general, Akram al Jatib. En el cadáver de Abu Akleh fue hallada una bala de 5,56 milímetros de calibre, reforzada con un tipo de acero especial para perforar blindajes, que solo utilizan los francotiradores del Ejército de Israel en la región. La imagen de la bala ha sido mostrada por Al Jazeera. La Autoridad Palestina anunció que no iba a entregar el proyectil para que lo examinen las Fuerzas Armadas de Israel, y que iba a remitir la prueba al Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, que el año pasado abrió una investigación sobre crímenes de guerra cometidos en Palestina.

Tiros desde la posición militar hacia los reporteros
De acuerdo con el informe de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Abu Akleh llegó poco después del amanecer junto a otros seis periodistas a la entrada oeste del campo de refugiados de Yenín para cubrir una redada de las fuerzas israelíes en la que se estaban produciendo enfrentamientos. Los reporteros, que iban identificados con chalecos marcados con la palabra Prensa, en inglés, no recibieron ninguna advertencia, a pesar de que sus movimientos eran visibles para las tropas israelíes, que se situaban a unos 170 metros. “Varios tiros fueron disparados en dirección a cuatro de los periodistas de forma aparentemente intencionada desde el lugar donde se encontraban las tropas”, remachan los expertos de la ONU, que llaman a completar después de su “monitorización” una “investigación inmediata, exhaustiva, transparente, independiente e imparcial”.

Abu Akleh se había convertido, tras 25 años apareciendo en los televisores de millones de personas para informar sobre el conflicto palestino-israelí, en toda una referencia periodística en el mundo árabe. En una carta dirigida el jueves al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, 22 senadores demócratas han solicitado que el Gobierno de Washington se implique en la investigación sobre las causas de la muerte de la periodista, que también tenía nacionalidad estadounidense, así como residencia en Jerusalén Este, ocupado por Israel desde 1967. Biden tiene previsto visitar Israel y Palestina dentro de tres semanas en el marco de una gira por Oriente Próximo.

Desde principios de año, la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos ha contabilizado la muerte de 58 palestinos, entre ellos 13 menores, por parte de las fuerzas de seguridad israelíes en Cisjordania.

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