En tanto Morena batalla con el INE, el Congreso Popular, Social y Ciudadano de la CDMX hizo ayer una limpia a la sede local del partido, pues afirma que la definición de candidaturas al Congreso capitalino y alcaldías no fue honesta.Foto Yazmín Ortega Cortés

INE dicta; TEPJF revierte
Félix: el pueblo se movilizaría
Yarrington acepta culpas

Ha subido de grado el enfrentamiento entre una porción de consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), con Lorenzo Córdova Vianello como principal figura, y el Presidente de la República y Morena como partido.

A la hora de cerrar esta columna aún se discutía en sesión general del citado INE respecto a la cancelación del registro de decenas de aspirantes morenistas a diversos cargos. Ya antes se había decidido retirar tal registro a 27 aspirantes a puestos de elección popular, 25 de los cuales son de Morena y dos de las Redes Sociales Progresistas (https://bit.ly/3lRCJzO).

Por lo pronto, Raúl Morón Orozco, aspirante a gobernar Michoacán por parte de la organización obradorista, ya había sido descalificado, por omisiones en el reporte de gastos de precampaña. En cambio, Víctor Hugo Romo, un polémico personaje recién incorporado a Morena, procedente de las peores páginas del perredismo ya casi en desahucio, fue autorizado para seguir en busca de la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México. En lista de espera seguía el punto más candente de la sesión, referente a la candidatura al gobierno de Guerrero de Félix Salgado Macedonio, luego que una comisión de estudio había dictaminado que el pleno del INE debería retirarle el registro.

A las pretensiones cancelatorias del INE se sucedieron declaraciones fuertes del poder obradorista. El jefe del Senado, Ricardo Monreal, dijo abiertamente que el INE se ha extralimitado y actúa contra el presidente López Obrador y su partido, Morena. El polémico candidato Salgado Macedonio advirtió en Zihuatanejo que el pueblo se movilizaría si se cancela su registro: no hay paso atrás (…) no vamos a permitir que hagan chapuza, que hagan transa. No lo vamos a permitir. El pueblo de Guerrero no se va a quedar con los brazos cruzados, vamos a seguir luchando, el candidato no se raja y el pueblo menos (https://bit.ly/3riinko).

El presidente de la República tocó con amplitud el tema del INE y de una estrategia en curso cuyo objetivo es que el morenismo no tenga mayoría en la integración de la próxima Cámara de Diputados. Incluso, en un acto con la presencia del presidente de Bolivia, Luis Arce, López Obrador habló de la persistencia del racismo en México y citó como ejemplo una llamada telefónica en la que Córdova se expresó de manera burlona de la forma de hablar de un grupo indígena al que había recibido en el INE.

La confrontación entre Palacio Nacional y el INE se agudizará conforme avance el proceso electoral, que en sí mismo tiene una serie de retos y riesgos a los que ahora se sumaría la discordancia entre esos dos poderes, el Ejecutivo y el electoral (un poder no reconocido en la Constitución, pero vigente en sus dos vertientes, el INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación).

Todas las decisiones controversiales que tome el INE tendrán como alternativa inmediata la recurrencia ante el TEPJF, donde Palacio Nacional tiene un control evidente que le permitirá revertir las resoluciones del bando encabezado por Lorenzo Córdova, a quien abiertamente la cúpula morenista pretende destituir de la presidencia.

En realidad, el tiempo político de Córdova parece agotarse. Su figura y estilo funcionaron en circunstancias que ya cambiaron, con otras formas de hacer política. Aún mantiene la facción institucional (liderada por Córdova y Ciro Murayama) un número básico de votos para sacar adelante sus propuestas, pero ya no con la holgura de antes, sino de manera exigua y fatigosa, con una nueva ala, integrada por Norma de la Cruz, Martín Faz, Uuc-Kib Espadas Ancona y Carla Humphrey (en la que solo Carla puede ser asociada al grupo de Córdova), más José Roberto Ruiz Saldaña, que ha mantenido una oposición interna a Córdova desde años atrás.

Y, mientras Tomás Yarrington, quien fue gobernador priísta de Tamaulipas de 1999 a 2004, se ha declarado culpable de lavado de instrumentos monetarios, en un acuerdo en Estados Unidos para quitarle otros cargos y abreviar su estancia en cárceles de ese país, ¡hasta el próximo lunes!

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juliohdz@jornada.com.mx

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