El Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (RRLM) es uno de los principales logros del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), dijeron a El Financiero tres de los seis panelistas seleccionados por el gobierno de Donald Trump para dirimir contiendas en dicha herramienta que ayudará a otorgar certeza en el trasiego de mercancías entre los tres países.

Kevin Kolben, profesor asociado en la Facultad de la Escuela de Negocios Rutgers, e integrante del RRLM, señaló que este mecanismo de respuesta rápida ayudará a generar cadenas de suministro confiables en la región.

“En las democracias, las relaciones laborables sólidas permiten que se exijan derechos, como la libertad de asociación y la negociación colectiva, estos puntos son esenciales para lograr economías estables, cadenas de suministro confiables y buenos empleos”, dijo, por lo que espera que este mecanismo propicie un ambiente laboral justo y basado en normas que mantengan en equilibrio las condiciones de competitividad en la región.

El RRLM en el T-MEC es la herramienta por la cual se puede tomar una determinación en cuanto a si una locación o planta específica cumple con la legislación laboral mexicana ratificada en el acuerdo; por ejemplo, en el valor de contenido laboral con sueldo mínimo de 16 dólares la hora.

Por su parte, Lance Compa, profesor titular en la Facultad de Relaciones Industriales y Laborales de la Universidad de Cornell, y otro de los panelistas, explicó la forma en la que operará este mecanismo.

“Se elegirá a una persona de cada una de las tres listas propuestas (están dividas en tres listas de seis personas: los mexicanos, los estadounidenses y los no nacionales) para integrar un panel de tres personas, ellos determinarán si se ha producido o no una violación del acuerdo”, detalló.

Sin embargo, el especialista laboral espera que nunca sea necesaria la creación de un panel de respuesta rápida.

“En primer lugar, porque espero que las legislaciones mexicanas y estadounidenses que protegen los derechos sindicales sean respetadas y aplicadas tanto por empleadores como por los sindicatos, y en segundo lugar, porque en dado caso de ocurrir violaciones, los dos gobiernos tienen la oportunidad de resolver sus diferencias mediante consultas y diálogo antes de recurrir al panel de respuesta rápida”, apuntó.

A modo de ejemplo, el T-MEC establece que si una empresa estadounidense inicia una disputa contra una planta mexicana, las autoridades de México tendrán hasta 45 días para concluir si hay una violación o incumplimiento de los derechos laborales, y posteriormente, tienen hasta 10 días para llegar a un acuerdo. Sino se logra solucionar el problema, EU puede activar la opción de integrar un panel.

Asimismo, Peter Hurtgen, socio de la firma Curley, Hurtgen & Johnsrud LLP, señaló que las relaciones comerciales entre México y los Estados Unidos son muy importantes y que espera participar en el proceso para profundizar en estos vínculos.

“Creo que la determinación justa y objetiva de las disputas es esencial para la salud a largo plazo de ambas economías”, dijo el panelista.

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