CIUDAD DE MÉXICO.

Una vez más.

El pleito que duró décadas. Lo siguiente sucedió en el año 2000:

Pelé destapa la caja de los truenos en Brasil con unas declaraciones sobre Ronaldo y Robinho que darán mucho que hablar.

Esta vez relacionó a los ex jugadores del Real Madrid con las drogas en un evento privado en Sao Paulo con empresarios del sector turístico.

La noticia la destapó la radio ‘Jovem Pan’. En la parte final de su comparecencia, Pele afirma que “es injusto hablar de drogas en el futbol sólo por causa de uno o dos casos, como sucedió con Ronaldo o con Robinho que tuvo este problema”. Se da la circunstancia de que Edinho, hijo del propio ‘O Rei’, confesó en la época ser adicto a la cocaína.

Pelé también atacó a Maradona, a quien acusó de ser “un ejemplo negativo”, y afirmó que “fue un excelente jugador pero por desgracia todo el mundo puede ver lo que hizo con su vida”. Como ejemplos a seguir, señaló a Kaká, Platini o Beckenbauer.

Hasta la fecha se sabía que Pelé no era precisamente el mejor amido de Maradona.

Los analistas dirán que se trata de un interminable celo profesional. Y es que las generaciones nunca se han logrado poner de acuerdo, aunque las encuestas siguen marcando que la mayoría dedica ese título al Rey Pelé.

La ocasión en que la FIFA designó al brasileño como el mejor jugador de futbol de todos los tiempos, Maradona reclamó.

Que no era cierto y que además de trataba de un hombre al que sólo le interesaba el dinero.

Edson Arantes do Nascimento por supueso no se quedó callado. Y con base en una carrera y una vida sana, con una buena imagen que ha sabido vender a lo largo de los años, arremetió en contra del 10 argentino.

Hace unos meses, la Association of Football Statisticians elaboró una lista que generó polémicas.

Los brasileños Ronaldo y Romario y el francés Zinedine Zidane, dijeron, son tres de los que están por delante del astro argentino. Para confeccionar el ránking, la AFS consideró distintos factores que van desde los goles convertidos, a los trofeos conquistas, pasando por los partidos disputados como capitán y las temporadas como profesional.

Pero los resultados fueron extremadamente ridículos, Figo entre los 5 primeros, Ronaldo segundo y lo peor Maradona en sexto. Aunque sin duda, Pelé sí merece el primer lugar.

Esta es la lista de los mejores 20 jugadores:

1. Pelé (Brasil)

2. Ronaldo (Brasil)

3. Romario (Brasil)

4. Luis Figo (Portugal)

5. Zinedine Zidane (Francia)

6. Diego Maradona (Argentina)

7. Lothar Matthaus (Alemania)

8. Gerd Muller (Alemania)

9. Franz Beckenbauer (Alemania)

10. Cafú (Brasil)

11. Roberto Carlos (Brasil)

12. Marco Van Basten (Holanda)

13. Michel Platini (Francia)

14. Rivaldo (Brasil)

15. Paolo Maldini (Italia)

16. Zico Brasil)

17. Raúl (España)

18. Ruud Gullit (Holanda)

19. Eusebio (Portugal)

20. Ferenc Puskas (Hungría)

Como conclusión se saca que los números a veces no son garantía de demostrar quién es mejor y en qué situación se proyecta, y segundo, que los ingleses todavía no perdonan a Maradona por aquel gol lamado irónicamente la mano de Dios.

En 2002, cuatro escritores en Letras Libres: Fabio Morabito, Mauricio Mejía, Héctor Toledano y Juan José Reyes, se sumergieron en el futbol. Rescatamos este retrato:

¿Quién fue mejor, Pelé o Maradona? Adiós tranquilidad, los niños ya están peleando.

Una sociedad no registrada de Padres de Familia ha comprobado que preguntas así, echadas al aire como granadas en el frente de batalla, no llevan más que a dos puntos: a la disolución de las sobremesas, que son como la expresión más pura de la armonía doméstica, y a la desintegración familiar, lo cual ya quiere decir mucho en un país que se jacta de mamá, papá y los niños.

La cosa no sería grave si el desalmado, cuyo nombre no tendrá nada de extraordinario, no hubiera recibido una respuesta expedita, como reflejo involuntario.

Cuando otro anónimo cierra la punta de la pinza, como centro delantero del viejo sistema 4-3-3, el primer círculo vicioso se cierra y comienza el diálogo de locos: será bueno llamar a los bomberos.

“Maradona —dice uno, siempre uno, y con categoría—, Maradona desde luego.” Lo grave no es Maradona, sino el desde luego, el pecho empitonado, abierto para echar el grito: “Maradona, desde luego.”

Madre santísima, lo que viene…

Entonces la república, lo que fue un comedor, comienza dejar el anonimato y empiezan a salir la primera, la segunda y la tercera personas del singular, y las primeras y segundas personas del plural.

“No sabes lo que dices, yo creo que los que vimos a Pelé vimos al enviado de Dios”, contesta Fulano, como si fuera algo importante, que en verdad es algo importante. Digamos que Fulano 55, canas y Wildrot en el cabello corto, muy corto, que resiste.

“Y tú no habías nacido entonces —reclama Mengano, como haciendo equipo con Fulano, aunque uno Brasil y otro Italia—, ¿cómo puedes decir que Maradona si no viste a Pelé?”

Entonces la discusión se convierte en —dramáticamente eso es— un partido entre las últimas fuerzas básicas del siglo XX y sus veteranos, en una especie de juego de padres contra hijos, con sus respectivas incrustaciones de intermedios. Los primeros con Maradona como medio creativo, como ofrenda generacional, y los segundos con Pelé como estandarte del dado por hecho, del Pelé es mejor porque es El Mejor, por las mismas razones que el Sargento Pimienta y Marlon Brando sobre el resto.

Los hemisferios del siglo no llegan a ningún lado. Perengano, digamos 32, camisa negra, unión libre sin niños y Marcos sobre Fox, y que en efecto nunca vio a Pelé, saca talento en las distancias cortas:

“Pero Maradona tiró y edificó los templos en menos de seis días y sólo con su pie izquierdo.”

Fuego, los ídolos se ofenden, vaya entrada, hachazo. “¿Cómo puedes decir tantas estupideces en tan pocas palabras? —pregunta Runano, cerca de Mengano, con la taza de café—, ¿cómo crees eso? Pelé sobresalió entre reyes, es el rey de reyes, y mira que los había: Puskas, Garrincha, Eusebio, Charlton, Moore, Bekenbauer, Di Stéfano… se nota que no sabes de futbol, qué vas a saber si acabas de nacer…”

Hay que responder y rápido:

“Sí, pero hay que ver una cosa —dice Bonano hijo de Fulano—: Pelé se ayudó de Vavá, de Garrincha, de Didí y de… este hombre que hizo campeón a Brasil en el 70… de… Zagallo, sí de Zagallo, en el 58; en el 62 juega dos partidos y en el 70 se ayuda de la Corte Celestial para ganar el tricampeonato. Maradona no. En Argentinos fue él, en Boca también, en Barcelona, mejor de eso luego hablamos, en Nápoles fue santo patrono sin ayuda de nadie, y en el 86 hizo de una Argentina del montón un equipo ilustre con dos goles que partieron la historia en dos. Por si fuera poco, en el 90 por poco hace lo mismo, solo, con la bendición de su pierna izquierda, trazada con la misma diestra del Señor.”

Lástima del café, las cartas, la película. Fulano, que no oye, insiste como si se tratara de eso, de insistir: “Además tu Maradona —no suyo en verdad, pero suyo en este caso— es un drogadicto, un ser despreciable y enemigo de la sociedad.”

Bonano, que ya la esperaba, porque con Maradona uno se espera casi cualquier cosa, responde:

“Tu Pelé no vende piñas, hay muchas cosas por decir de él, recuerda los casos de corrupción con el deporte brasileño y por no decir cosas peores…” Qué cosas peores, qué puede decirse de Pelé en un mundo en el que ni el lavabo es privado, qué. Fulano: “¿Qué cosas peores, a qué te refieres?”. Bonano: “Ya saldrán, ya saldrán, Pelé ha sabido cuidarse muy bien de todo eso del escándalo pero a cada capillita le llega su fiestecita.”

Tres horas de argumentos, de café, de no me dejas hablar y de escúchame primero. En eso, de nuevo, pero ahora sacada de la Providencia, un discurso de un bombero voluntario: “Nunca nos vamos a poner de acuerdo: Diego no es mejor que Pelé, Pelé no es mejor que Maradona, éste es una superposición religiosa de aquél, una especie de imposición del tiempo en donde desgraciadamente para Pelé hoy hay más jóvenes que viejos; no dudo que por los crecimientos demográficos haya más gente que vaya con Diego o con Ronaldo que con el mismo Pelé, que huele a Guerra Fría, a combi, a Beatles.

Maradona es, como el comercial, lo de hoy y ya no tanto: quizá Beckham, quizá Zidane, en dos mundiales; Pelé y Maradona, que podrán estar muertos —y, por eso, en la inmortalidad—, no serán más que contemporáneos y dejarán de preguntarse quién es mejor; quizá el duelo esté entre Michael Owen o Raúl el del Madrid…”

Entonces los rivales del dilema comenzarán un nuevo pleito entre el ayer y el hoy del futbol. ¿Quiénes son mejores, Pelé y Maradona, que por fin estarán juntos, o Raúl y Owen?

Y el futbol seguirá sirviéndose después de la comida con la esperanza, diría Cortázar, de que el olvido no olvide tanto a sus dioses y sus adioses.

Discusión del nunca acabar. En pie. En el año 2000, luego de que ambos recibieron el premio al Mejor Jugador del Siglo de parte de la FIFA, ninguno quedó contento y prolongan una vez más este esgrima verbal. Touché.

Que no quepa duda, la respuesta del astro argentino no tardará sino minutos en llegar.

Y sin duda será implacable.

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