DURANGO, DGO.- La escasez de obra pública mantiene sin actividad aproximadamente siete de cada diez máquinas pertenecientes a las 25 empresas agrupadas en el sector de maquinaria pesada de Durango. La contracción ya se trasladó al empleo: alrededor de 500 plazas han quedado desocupadas ante la falta de contratos suficientes.
Para sobrevivir, las compañías buscan proyectos privados o trasladan sus equipos a entidades vecinas. La afectación no se limita a operadores y propietarios: una máquina detenida también reduce la demanda de combustible, mantenimiento, refacciones, transporte y servicios especializados, debilitando una cadena económica más amplia.
El dato confronta directamente el balance oficial sobre infraestructura. Si la inversión pública anunciada estuviera circulando con suficiente intensidad dentro de Durango, el sector no trabajaría a una cuarta parte de su capacidad. La administración estatal debe precisar qué obras están en ejecución, qué empresas las realizan y cuánto del gasto contratado permanece realmente en la economía local.
















