Arranca 2027, pero se decide el 2030; AMLO perdió a Andy

Carlos Ramírez | INDICADOR POLITICO

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A la memoria de Oscar Mario Beteta,

gran amigo y periodista ejemplar

Ayer jueves 10 de septiembre arrancó el proceso electoral para renovar el próximo 6 de junio de 2027 las 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y decenas de cargos estatales y municipales, pero con la circunstancia ya inocultable de que se estará jugando con bastante anticipación la elección presidencial del 2030.

El principal dato preocupante radica en la pérdida de autonomía del Instituto Nacional Electoral, que había alcanzado algunos indicios de autonomía relativa aún en el escenario de privilegiar la alianza PRI-PAN.

El contexto de las elecciones legislativas pre-presidenciales tiene puntos de referencia que preocupan por la ausencia de garantías realmente democráticas. La única victoria del IFE/INE ha sido el respeto al voto, pero la sociedad política no estuvo a la altura de las circunstancias y no pudo dar el paso hacia adelante para construir una verdadera transición a la democracia real porque faltó un pacto de desmantelamiento del viejo régimen priista.

En este escenario, las elecciones de junio de 2027 presentan perfiles inquietantes:

1.- La estructura del sistema político/régimen de gobierno/Estado constitucional que fundó el PRI de la Constitución de 1917 a la creación del Partido Nacional Revolucionario en 1929 se ha estado reconstruyendo con Morena en la presidencia.

2.- Lo malo de este modelo es que se centró en la refuncionalización del sistema basado en la trípode priista de presidente de la República-partido de Estado-subsidios sociales y volvió a posponer la instauración de una democracia de calidad con mayor competencia política.

3.- Morena llega a las elecciones con una gravísima crisis de liderazgo: la fuerza política el expresidente López Obrador sigue siendo sobresaliente pero su dirección transexenal dependía de una continuidad dinástica a través de su hijo Andrés Manuel López Beltrán. Pero los problemas de Andy con la visa rompieron un proyecto lopezobradorista basado en criterios familiares.

4.- En todo el entorno de López Obrador no existe ninguna figura que reproduzca el modelo de liderazgo social y político del tabasqueño y allí Morena está fragmentándose en lucha de tribus internas.

5.- A diferencia del régimen del PRI que se basaba en la legitimidad del proyecto histórico de la Revolución Mexicana, la propuesta de López Obrador carece de raíces históricas en el sistema político y depende de su fuerza personal.

6.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha sido una eficaz sucesora en tanto que se mueve en los marcos de continuidad de proyecto político, pero su fuerza personal está atada al liderazgo de López Obrador. Es decir, AMLO es el proyecto morenista.

7.- Morena no es más que un nuevo PRI y ahí ha construido su fuerza política territorial y de bases dependientes de beneficios sociales vía becas y subsidios. Pero el PRI tenía otra estructura imbricada en la dependencia de gasto social y era la estructura de representación que inventó el genio político de Lázaro Cárdenas al organizar a las clases sociales del sistema productivo capitalista bajo el mando del PRI.

8.- Morena, López Obrador y Sheinbaum Pardo carecen de una estructura político-productiva y la fuerza del Estado social se agota en el populismo de dinero regalado y no en el manejo estratégico de sectores productivos organizados como masa y no como clase.

9,- La fuerza transicional del PRI dependió ciertamente del liderazgo presidencial que se heredaba al sucesor pero otorgándole margen importante de maniobra propia; los dos únicos continuismos transexenales absolutos fracasaron porque los sucesores tuvieron que cortar de manera abrupta con sus antecesores para sobrevivir: Plutarco Elías Calles de Álvaro Obregón y Lázaro Cárdenas de Elías Calles. En la historia de la estructura régimen del PRI no ha habido ningún maximato real.

10.- López Obrador supo convertir la corrupción priista en una bandera de lucha electoral, pero los temas de denuncia contra la corrupción en el régimen de Morena son exactamente iguales –y por tanto: peores– a los del viejo PRI, lo cual no es culpa de ninguna persona sino de que la estructura sistémica de control político transexenal depende de la corrupción como engrane central para su funcionamiento.

11.- El desplome de Andy López Beltrán como pieza sucesoria para el proceso 2027-2030 quebró la columna vertebral de la estrategia de continuidad transexenal, con las circunstancias agravante de que el regreso al poder central de López Obrador sería peor que tratar de encontrar una continuidad más institucional y menos personal-familiar.

12.- Al país le esperan cuatro años de “lucha tremenda por el poder” –frase de Carlos Salinas de Gortari respecto a lo ocurrido en 1994-1995–, pero en medio de una crisis inevitable de estancamiento económico y mayor rezago social.

Política para dummies: la política es el reflejo de los comportamientos humanos.

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@carlosramirezh