DURANGO, DGO.- Durango registró una disminución en el número de víctimas de delitos; sin embargo, 55 por ciento de la población continúa sintiéndose insegura. La diferencia entre ambos indicadores impide presentar la baja como una solución: menos casos estimados no significan que el miedo haya desaparecido ni que la confianza institucional se haya recuperado.

La percepción se alimenta de experiencias que no siempre llegan a una carpeta de investigación: robos que no se denuncian, amenazas, violencia comunitaria, presencia de grupos armados y la expectativa de que acudir ante la autoridad no producirá resultados. Además, una cifra cercana a 288 mil víctimas conserva una dimensión social demasiado grande para convertir la reducción en triunfalismo.

La política de seguridad debe medirse también por la disposición de la gente para utilizar las calles, abrir un negocio, viajar por carretera o denunciar sin temor. El reto no consiste únicamente en reducir delitos dentro de las estadísticas, sino en reconstruir la certeza de que el Estado puede prevenirlos, investigarlos y sancionarlos.