DURANGO, DGO.- La Feria concluyó entre conciertos multitudinarios, llenos en la Velaria y un discurso oficial centrado en la derrama económica generada por la celebración. Sin embargo, fuera del recinto ferial, el movimiento de personas no se tradujo necesariamente en una mejoría para el comercio local.
De acuerdo con el dirigente de los comerciantes del Centro Histórico, Oliver Morales, 84 por ciento de los negocios consultados registró una disminución en sus ventas desde el inicio de la Feria. Entre los establecimientos afectados, 78 por ciento calculó una caída cercana al 30 por ciento, mientras el resto reportó pérdidas de entre 30 y 40 por ciento.
Los datos muestran que la Feria pudo concentrar el consumo dentro de sus propias instalaciones y desplazar el gasto que habitualmente llega a otros sectores comerciales de la ciudad. La afluencia masiva, por tanto, no permite concluir que los beneficios económicos se distribuyeron de manera generalizada.
Los comerciantes esperan ahora que el regreso a clases reactive la compra de útiles, uniformes, calzado, ropa y mochilas. Agosto aparece como una oportunidad de recuperación, pero también como una nueva presión para las familias que llegan al comienzo del ciclo escolar después del gasto realizado durante la Feria.
La Feria concentró multitudes. La pregunta permanece: ¿también concentró la derrama económica en unos cuantos?















