DURANGO, DGO.— El gusano barrenador dejó de ser en Durango un problema exclusivamente pecuario. La Secretaría de Salud confirmó el primer caso humano registrado en la entidad, correspondiente a un hombre del municipio de Pueblo Nuevo.
De acuerdo con la información disponible, la persona afectada presentaba una lesión ulcerada y expuesta, condición que facilita la infestación por larvas de la mosca responsable de la miasis. El caso coloca una nueva dimensión sobre un problema que ya mantenía bajo vigilancia a las autoridades por su presencia en animales.
La confirmación no significa que el gusano barrenador se transmita directamente de persona a persona. El riesgo aparece cuando la mosca deposita sus huevos en heridas abiertas o tejidos expuestos, donde las larvas pueden desarrollarse y alimentarse de tejido vivo. Por ello, la prevención pasa también por la atención y protección adecuada de lesiones.
Para Durango, el cambio es relevante: mientras la vigilancia había estado enfocada principalmente en el impacto sanitario y económico sobre el ganado, la aparición del primer caso humano incorpora de manera directa a la salud pública.
El dato modifica así el escenario de prevención. Ya no se trata únicamente de contener una amenaza para la actividad pecuaria, sino de reforzar la detección y atención oportuna de posibles casos en personas, particularmente en las zonas donde exista circulación del parásito.
El gusano barrenador cruzó en Durango una frontera que obliga a ampliar la mirada: de la salud animal a la salud humana.










