Decisiones que manchan

Raymundo Riva Palacio | Estrictamente Personal

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Desde la semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, habían transferido la responsabilidad de la paz a los aficionados; el viernes buscaron a la FIFA para cubrir su incompetencia.

La confusión internacional por el cambio de horario del juego entre México e Inglaterra el viernes pasado ha sido la mejor muestra de cómo un gobierno inepto, incapaz de dar soluciones y pensando solo en los votos para mantenerse en el poder, es capaz de tomar decisiones infames para salvar su pellejo. Ahora recurrió a la FIFA para que lo ayudara a minimizar los riesgos de una tragedia en los eventuales festejos en el Ángel de la Independencia. Pidió que no se jugara por la noche, como se programó hace meses, sino al mediodía, para dar menos tiempo a la afición de enfiestarse. Desde la semana pasada la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, habían transferido la responsabilidad de la paz a los aficionados; el viernes buscaron a la FIFA para cubrir su incompetencia. Las protestas del entrenador mexicano, Javier Aguirre, detonaron la rectificación, tras declararle a Joaquín López Dóriga que no le habían consultado esta “patada al estómago”, que no le había gustado ni a él ni a los jugadores. La asociación de futbol inglesa recordó molesta que cientos de aficionados británicos que llegarían el domingo para ver el juego podrían perdérselo por el cambio de horario. Lo peor, para la historia, sería si México ganaba. En esas condiciones, la crítica habría sido a la FIFA por haber manipulado el calendario para beneficiar a uno de los países anfitriones. Recorrer seis horas el horario no solo afectaba la preparación física de México, sino principalmente a los ingleses, al llevarlos a jugar bajo un sol de mediodía de 23 grados centígrados, a dos mil 500 metros de altura. El enorme trabajo que ha hecho Aguirre, y el corazón y la determinación con la que estaba jugando la selección mexicana, se podría haber empañado por una actitud medrosa y electorera de un gobierno que no gobierna, y que sus errores en la planeación de los festejos los puso en una trampa: ¿cómo evitar una tragedia cuando construyeron todos los estímulos para que hubiera una tragedia? Tres factores fueron planteados para modificar el horario: el prime time para la televisión británica, en lugar de transmitir el partido en la madrugada; las condiciones climatológicas, y la seguridad. Los dos primeros eran una trampa para disfrazar el objetivo final. La transmisión del juego durante la madrugada europea no había generado protestas en los ingleses. La polémica en esa nación estaba en la molestia de la policía británica con el primer ministro, Keir Starmer, que el jueves pasado autorizó que los pubs extendieran sus horas de servicio hasta las cinco de la mañana para que los aficionados disfrutaran el juego con sus pintas, lo que extendería sus horas laborales y horas extra. Las condiciones climatológicas, como una de las tres razones fundamentales, era un pretexto. Es cierto que ha habido lluvias más intensas que en otros años, según los expertos, pero no puede afirmarse todavía que junio y lo que va de julio vayan a ser meses sin precedente. Faltan por ver los resultados acumulados de precipitación y tormentas eléctricas, para determinar si serán diferentes a las experimentadas en 2017, 2021, 2022, 2024 o el año pasado, que terminó como el más lluvioso en la Ciudad de México en 42 años. Hasta ahora, nada que no hubiera estado presupuestado. La seguridad, por otra parte, es el elemento de fondo, invisible en las mesas que sostuvieron durante meses el gabinete de seguridad federal y representantes del gobierno de la Ciudad de México con la FIFA. Todo estaría bajo control, le aseguró la presidenta al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, cuando le expresó sus temores por las movilizaciones de la CNTE. Desde enero, la seguridad macro estaba siendo trabajada. Se eliminó a Nemesio Oseguera, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, antes de marzo, para alejarlo de la inauguración en junio, y trabajaron conjuntamente los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá para evitar atentados terroristas. Hasta ahora, ese trabajo ha dado resultados. Lo que tocaba exclusivamente a las autoridades locales, como el orden callejero, no. Los primeros reportes sobre la intervención gubernamental con la FIFA para cambiar el horario del juego aparecieron el sábado en la prensa mexicana y en la extranjera, adjudicando al gobierno de Brugada la iniciativa para la modificación. Sin embargo, Brugada no tiene esa autoridad porque fue despojada de ella. Las autoridades federales tomaron el control sobre varios de los aspectos relacionados con la seguridad, aunque en primera instancia dejaron que ella los ejecutara. El gobierno de la Ciudad de México, para efectos prácticos mundialistas y otras áreas de su gestión, está subordinado al gobierno federal; Brugada está sometida por Sheinbaum, y Pablo Vázquez, secretario de Seguridad capitalino, es un instrumento de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal. Pese a ello, cada vez que había un espacio para que Brugada actuara, fallaba. Como la semana pasada en el área del Ángel de la Independencia, cuando los festejos por la victoria de México sobre Ecuador provocaron una aglomeración de casi un millón y medio de personas en el gran Centro Histórico de la Ciudad de México, y la muerte de cuatro personas. Sheinbaum explotó por lo sucedido, sobre todo porque culpó de lo que estaba pasando a César Cravioto, secretario general de Gobierno capitalino, de quien había pedido previamente su cese por ser un generador frecuente de conflictos. Las cuatro muertes, sin embargo, era un tema de mayor calado. Ni Brugada, ni Vázquez, ni Cravioto estuvieron a la altura de las circunstancias, aunque una pregunta retórica es si alguna vez llegaron a estar en ese lugar. La secretaria de Protección Civil de la Ciudad de México, Myriam Urzúa, admitió que el martes de la tragedia no hubo ningún plan de protección civil en el Ángel de la Independencia. Salvador Guerrero Chiprés, director del C5, que es el centro de vigilancia y monitoreo de la ciudad a través de miles de cámaras en las calles, fue visto en un evento social mientras Paseo de la Reforma se descontrolaba. El gobierno capitalino acumulaba puntos sobre la incapacidad de su gestión. El caos del miércoles, inevitablemente, se iba a prolongar. Brugada tuvo la ocurrencia de que la mejor manera de evitar la aglomeración era aumentando las pantallas sobre Paseo de la Reforma, con lo cual, como se explicó en este espacio el viernes pasado, incrementaba los incentivos para la fiesta. Peor aún, la presidenta elogió que colocara más pantallas. La razón comenzó a llegar el viernes y las autoridades federales limitaron los accesos al Ángel de la Independencia, cuyos resultados, ante tanta permisividad previa, veremos hoy. Al mismo tiempo, pidieron el salvavidas de la FIFA, una decisión política tipo ‘4T’ –que no ve consecuencias–, para que hiciera el cambio de horario. Qué inteligentes (ojo: es sarcasmo): como transferirle la responsabilidad de su seguridad a los aficionados no alcanzaría, buscaron cómo ocultar sus omisiones e irresponsabilidades. Tampoco les salió.