DURANGO, DGO.- La confirmación del primer caso de gusano barrenador en Durango activó protocolos sanitarios extraordinarios y encendió las alarmas en uno de los sectores económicos más importantes de la entidad. Aunque el caso positivo fue detectado en un perro doméstico de la comunidad de Pie de la Cuesta, en Pueblo Nuevo, autoridades sanitarias y productores reconocieron que el riesgo trasciende a la fauna doméstica y obliga a reforzar la vigilancia sobre los hatos ganaderos.
La Unión Ganadera Regional de Durango informó que, en coordinación con Senasica, se establecieron filtros de revisión, tratamientos obligatorios para animales en tránsito y controles especiales de movilización. El objetivo es evitar que la plaga alcance niveles que comprometan el estatus sanitario del estado y afecten las exportaciones de ganado hacia Estados Unidos, mercado fundamental para cientos de productores duranguenses.
El brote también reavivó el debate sobre las restricciones impuestas por autoridades estadounidenses al ganado mexicano. Productores sostienen que la detección de casos en territorio texano debilita los argumentos para mantener cerrada la frontera, mientras la preocupación local se concentra en impedir que una emergencia sanitaria se convierta en una crisis económica para el campo duranguense.














