DURANGO, DGO.- Durango descendió posiciones en el Índice de Competitividad Urbana del IMCO y dejó de figurar entre las ciudades líderes de su categoría. El retroceso coincide con problemas persistentes en movilidad, seguridad vial y desempeño urbano que han comenzado a afectar la evaluación general de la capital.
Entre los indicadores que más pesan aparece la siniestralidad vial. La ciudad registra un promedio cercano a 17 accidentes diarios, una cifra que impacta directamente en la calidad de vida de la población, incrementa los costos de atención médica y refleja limitaciones en la planeación del crecimiento urbano.
Más que una baja en un ranking, el resultado expone dificultades estructurales para competir con otras ciudades en atracción de inversiones, generación de empleo y desarrollo urbano. La competitividad dejó de ser un tema técnico y comienza a convertirse en un asunto que afecta la percepción ciudadana sobre el rumbo de la capital.
LA INFORMALIDAD EMPIEZA A DESPLAZAR AL COMERCIO ESTABLECIDO
Más de 15 pequeños negocios afiliados a Canacope han cerrado en semanas recientes, según reportes del sector comercial. Los empresarios atribuyen el fenómeno al crecimiento de la informalidad y a una reducción sostenida en los niveles de consumo.
La presión económica se concentra principalmente en los establecimientos que deben cubrir impuestos, permisos, renta, servicios y obligaciones laborales. Mientras tanto, el comercio informal continúa expandiéndose en distintos puntos de la ciudad, generando una competencia que los comerciantes consideran cada vez más difícil de sostener.
El cierre de negocios no sólo representa pérdidas para los propietarios. También implica menos empleos, menor circulación de recursos y una reducción de la actividad económica local. La preocupación del sector es que el problema deje de ser coyuntural y se convierta en una nueva condición permanente para el comercio duranguense.
LOS FRAUDES FINANCIEROS CRECEN DONDE LA ECONOMÍA FAMILIAR ES MÁS VULNERABLE
La Condusef emitió una alerta por la suplantación de identidad de diez instituciones financieras utilizadas para cometer fraudes contra usuarios en Durango. El esquema opera mediante llamadas telefónicas, mensajes y sitios web falsos diseñados para obtener información bancaria.
La autoridad advirtió que las instituciones financieras legítimas no solicitan datos personales a través de enlaces enviados por teléfono o redes sociales. Sin embargo, los delincuentes aprovechan la confianza de los usuarios y la necesidad económica de muchas familias para concretar los engaños.
El riesgo va más allá de la pérdida de dinero. En muchos casos las víctimas ven comprometidos ahorros, créditos o recursos destinados a gastos familiares y pequeños negocios. El crecimiento de estos delitos refleja cómo la criminalidad también se está trasladando al ámbito digital mientras la cultura de prevención avanza con mayor lentitud.















