DURANGO, DGO.- El conflicto por el precio del frijol dejó de ser un problema productivo para convertirse en un frente político en Durango. Productores locales han endurecido su postura al señalar que el costo de producción —impulsado por fertilizantes, diésel y logística— ya supera el precio de venta, generando pérdidas en el actual ciclo agrícola.

El punto de quiebre está en el precio de garantía, considerado insuficiente frente a un contexto inflacionario. Legisladores del Congreso local ya emitieron exhortos formales al Gobierno Federal para revisar el esquema de comercialización, mientras organizaciones campesinas advierten movilizaciones y posibles bloqueos carreteros si no hay respuesta antes de que concluya abril.

El dato duro es estructural: miles de productores dependen de este cultivo en la entidad, una de las principales productoras a nivel nacional. Sin ajuste en el precio o intervención directa, el riesgo no solo es económico, sino político, al escalar el conflicto a presión social organizada en zonas rurales estratégicas.