DURANGO, DGO.- El municipio de Durango se posicionó en los últimos reportes como el de mayor superficie afectada por incendios forestales en la entidad, marcando un giro preocupante en la temporada 2026. Aunque a nivel estatal el acumulado anual muestra una ligera disminución respecto a años anteriores, la concentración de siniestros en la capital revela un cambio en el patrón de riesgo.

Las condiciones climáticas han sido determinantes: temperaturas cercanas a los 30°C, rachas de viento de hasta 39 km/h y una sequía persistente han complicado las labores de contención. Brigadas de la Comisión Nacional Forestal y de Protección Civil estatal mantienen operativos permanentes, enfrentando incendios activos en zonas periurbanas donde la expansión habitacional incrementa la vulnerabilidad.

El dato crítico es la presión operativa: con múltiples frentes simultáneos, los tiempos de respuesta se reducen y el riesgo de propagación aumenta. Especialistas advierten que, sin lluvias en el corto plazo, la capital podría cerrar abril como el punto más crítico del estado, con impacto directo en calidad del aire, salud pública y pérdida de cobertura vegetal.