Alex Ferguson y la muerte; México 1986

El famoso técnico escocés recibió la oportunidad de dirigir a la selección de su país, en lo que fue su único Mundial, debido al fallecimiento de quien fue su mentor, John Jock Stein

0
349

CIUDAD DE MÉXICO.- Dicen que Alex Ferguson comenzó a golpear las paredes del vestidor en el estadio Neza 86. Había debutado Escocia con una derrota contra Dinamarca. Llegó a dirigir en el Mundial a causa de una muerte.

Hay hombres que no pueden evadir su destino. La cara de Ferguson estaba poniéndose carmesí, por todo lo que iba a suceder.

Sin embargo, extrañamente, el energúmeno que era comenzó a pausar su respiración. Sentado, abatido por la derrota dijo, “al menos jugamos como Jock hubiera querido”. Luego sonrió.

Ferguson dirigió su único Mundial a causa de la muerte de su mentor. John Jock Stein ha sido el técnico escocés más alabado en la historia. En el último partido eliminatorio para México 86, un infarto le arrancó la vida.

Escocia visitó Cardiff en busca de un empate para alcanzar el repechaje ante Australia. A Gales, sólo le valía el triunfo y lo conseguía con gol de Mark Hughes. El portero de Escocia, Jim Leighton estaba errático. Camino al vestidor confesó que un lente de contacto se le había caído. Era la primera vez que Jock Stein se enteraba que era miope y comenzó a pegarle, furioso, a la pared del vestuario. Su ayudante, Alex Ferguson de 44 años, lo contuvo y entonces le ayudó a cambiar radicalmente al equipo desde el portero. Salió pues el suplente Alan Rough, y aconsejó también meter a Davie Cooper que con un penal, daría el empujón a los escoceses al Mundial.

El juego todavía no acababa y Jock Stein tenía una nube de fotógrafos encima de su banca a los que con aspavientos alejó, ése fue el último esfuerzo que hizo. Un infarto le estaba matando en el campo de juego, donde fue su vida.

Entre cuatro policias lo cargaron al vestidor mientras sus jugadores celebraban en la cancha. El médico de Escocia sabía que desde hacía un año recetó pastillas para el corazón a Stein quien después de tomar algunas le dijo, “ya me siento bien, no hay necesidad de seguir con ellas”.

Ferguson corrió a avisarle a algunos jugadores y regresó a tiempo para ver la última exhalación de Stein, su maestro, quien lo había invitado a participar en la Selección y que lo dirigió en el Dunfermline.

No lloré en Cardiff, tampoco en el aeropuerto ni en el avión. Sólo hasta que subí a mi coche y conduje a Aberdeen me detuve en un punto de la carretera, salí del auto y me desplomé en llanto”, confesó Ferguson que nunca olvidó los consejos de Stein.

Antes de llegar al Manchester United, Alex Ferguson consiguió un título internacional con el Aberdeen al ganar la Recopa Europea en 1983. Stein le aconsejó, “siempre entrena con tu equipo en el estadio una noche antes del juego”. También en esa ocasión le comentó “espera a Di Stefano y regálale una botella de whisky. Él pensara que eres un pueblerino puesto a sus pies y no sabrá en realidad que lo estás analizando”. Así sucedió, el equipo de Ferguson derrotó al Real Madrid.

Me decía que dejara pasar los enojos de un partido de futbol hasta el lunes, cuando la mente está tranquila, pero yo nunca pude con eso, siempre fui de arranques para resolver las cosas el mismo día, quizá es lo único en lo que no coincidí con él” aseguró Ferguson.

Stein, el técnico más querido en Escocia, histórico del Celtic a pesar de ser protestante, estaba deseando llegar a México. En su sitio quedó Alex Ferguson que no pudo ganar un sólo partido. Con pants y en la banca mascando chicle, alguien le dijo que si dejaban un asiento vacío en honor a Stein, contestó que no, que ya estaba muerto y tenían que seguir adelante. Muchos sabían que por dentro estaba roto. En honor a Stein en cambio, entró como si fuera él, golpeando las paredes del estadio Neza 86, enojado más por la música que alcanzaba a entrar desde las gradas, esas notas raras y vernáculas de una canción famosa en México llamada El Rey. Nunca supo Ferguson que esa canción se adecuaba a Stein y hasta a él mismo, pues regresando a Escocia aceptaría dejar al Aberdeen por el Manchester United, con el que ganó 38 trofeos en 26 años, siempre con el recuerdo de Jock Stein en el enojado corazón que tiene.