Un policía trabaja en uno de los lugares del ataque con arco y flechas cometido por un hombre en Kongsberg, Noruega. TERJE BENDIKSBY / AFP

La policía investiga los motivos que llevaron a un hombre de 37 años a matar a cinco personas y herir a otras tres en Kongsberg, en el sureste de Noruega, la tarde del miércoles. El hombre, que asesinó a las víctimas usando un arco y flechas, es un converso al islam que ya estaba en el radar de las autoridades por presentar peligro de radicalización, según ha informado la policía regional este jueves.

Espen Andersen Braathen, de nacionalidad danesa, usó otras armas en el ataque, según la policía, que está convencida de que actuó solo, según la cadena TV2. Braathen ya ha reconocido la autoría del ataque, según dijo a la agencia Reuters un abogado policial. Su abogado ha confirmado que el atacante está cooperando con las autoridades. Las víctimas mortales, cuatro mujeres y un hombre, tenían entre 50 y 70 años. Los investigadores examinan ahora el estado psiquiátrico del detenido, que ya había sido arrestado en otras ocasiones por amenazar con matar a familiares suyos.

Los servicios de inteligencia del país (PST) han asegurado que lo sucedido en Kongsberg “apunta a un acto de terrorismo”, pero en una nota de prensa añaden que la investigación “aclarará con mayor detalle los motivos del incidente”. El nivel de amenaza en Noruega todavía se considera moderado, añade el comunicado. El PST asegura que indaga si lo sucedido puede inspirar a otros a cometer actos de violencia y añade que por el momento “no tiene información de que sea así”.

Este jueves ha tomado posesión el nuevo Gobierno noruego, salido de las elecciones celebradas el pasado 13 de septiembre. En medio de la conmoción por el ataque de la víspera, el nuevo primer ministro, el laborista Jonas Gahr Stre, presentó a su Ejecutivo, en el que hay una mayoría de mujeres y dos supervivientes de la mayor matanza sufrida nunca en el país, el asesinato de 77 personas a manos de un neonazi antimusulmán llamado Anders Breivik.

El ataque de este miércoles se produjo en varios puntos del municipio de Kongsberg, de 28.000 habitantes, situado a unos 84 kilómetros de la capital, Oslo. Según han relatado varios medios locales, el hombre empezó a disparar las flechas desde el interior de un supermercado de la cadena Coop Extra. Después recorrió varias calles disparando a más viandantes antes de ser detenido, algo más de media hora después. Una portavoz policial aseguró que las víctimas fueron escogidas al azar.

El jefe de la policía local, Oeyvind Aas, confirmó que el atacante logró escapar de un enfrentamiento inicial con los agentes antes de ser finalmente detenido a las 8:47 hora local, 34 minutos después del comienzo del ataque. Las autoridades creen que mató a las víctimas después de ese primer encuentro con las fuerzas de seguridad, durante el que los agentes dispararon al aire.

La televisión pública NRK ha informado de que el atacante ha sido condenado en varias ocasiones. Tiene antecedentes por pequeños delitos como la compra de droga y robos. El año pasado se le impuso una orden de alejamiento de seis meses de sus padres después de que amenazara con matar a uno de ellos. Según el diario Aftenposten, se atrincheró en su domicilio y dejó un revólver sobre un sofá. Braathen es ciudadano danés, pero ha vivido en la ciudad casi toda su vida adulta.

La Fiscalía del país ha informado también este jueves de que el detenido usó otras armas, además del arco y las flechas, sin ofrecer más detalles. Así lo reveló a la agencia noruega NTB la fiscal de instrucción del caso, Ann Irén Svane Mathiassen, que añadió que el agresor, que residía en esa localidad, ha admitido los hechos por los que ha sido imputado. “Es conocido de la policía, pero prefiero no dar detalles sobre en qué asuntos ha estado metido”, dijo la representante del ministerio público a TV2.

Una testigo que presenció los hechos declaró a TV2 que vio a una mujer tratando de esconderse mientras un hombre estaba “de pie en una esquina con un carcaj con flechas y un arco en la mano”. “Después, vi a gente corriendo para salvar sus vidas. Una de ellas era una mujer que llevaba a un niño de la mano”, relató a la cadena local noruega.

Según el abogado defensor del detenido, Fredik Neumann, la policía le interrogó en la noche del miércoles durante más de tres horas. Su representado, que fue trasladado a una comisaria de la ciudad de Drammen, “está cooperando y ofreciendo declaraciones detalladas sobre el suceso”, sostuvo Neumann en declaraciones a la emisora pública NRK.

Los heridos fueron trasladados a los hospitales cercanos y hasta el lugar de los hechos se desplazaron decenas de vehículos de emergencia como ambulancias, coches de policía y hasta dos helicópteros, según la prensa local.

“Las informaciones que llegan esta noche de Kongsberg son terroríficas”, dijo la hasta ayer primera ministra noruega, Erna Solberg, en una conferencia de prensa a última hora del miércoles. “Entiendo que mucha gente esté asustada, pero es importante enfatizar que la policía está ahora mismo en control de la situación”. La policía ha ordenado a todos sus agentes en el país de forma inmediata que porten armas. Normalmente, la policía noruega va desarmada, aunque tiene acceso a pistolas y fusiles si los necesita.

Uno de los dos heridos en el ataque es precisamente un policía fuera de servicio que se encontraba en el supermercado desde el que el agresor empezó a disparar las flechas.

El ataque se produce 10 años después de la mayor matanza que ha vivido Noruega. El 22 de julio de 2011, Anders Breivik, un neonazi antimusulmán que dijo actuar en nombre de la lucha contra el multiculturalismo y la “invasión musulmana”, asesinó a 77 personas tras detonar una furgoneta bomba a las afueras de la sede del Gobierno, que dejó ocho víctimas mortales. Más tarde, protagonizó un tiroteo en Utoya, una isla cercana en la que se celebraba un encuentro de la sección juvenil de Partido Laborista. Allí asesinó a 69 adolescentes que participaban en la reunión.

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