El presidente de Nigeria, Muhamadu Buhari, en una rueda de prensa en Pretoria en octubre de 2019. SIPHIWE SIBEKO (REUTERS)

Abu Musab al Barnawi, líder del grupo terrorista Provincia de Estado Islámico de África Occidental (Iswap, por sus siglas en inglés), está muerto. Así lo ha asegurado este jueves a los periodistas el general nigeriano Lucky Irabor, jefe del Estado Mayor de la Defensa, sin dar más detalles sobre las circunstancias de su muerte. Daily Trust, un periódico del norte de Nigeria, ya había informado en agosto de que Al Barnawi había fallecido, citando a fuentes anónimas.

Al Barnawi es uno de los terroristas más importantes del noreste de Nigeria. Hijo de Mohamed Yusuf, fundador y líder histórico de Boko Haram que fue asesinado en 2009 cuando se encontraba detenido por la Policía nigeriana. En ese momento fue Abubakar Shekau quien le sucedió en el cargo, abriéndose la etapa más sangrienta del yihadismo nigeriano con atentados en las grandes ciudades, masacres en los pueblos, conquista de un vasto territorio que le llevó a la creación de un califato y el secuestro masivo de escolares, como las niñas de Chibok. En 2016 Shekau y Al Barnawi se enfrentaron por el liderazgo del grupo y se produjo una escisión, lo que dio lugar al nacimiento de Iswap bajo las órdenes de este último.

Al Barnawi instaló sus bases principales en la zona del lago Chad, fronterizo entre Nigeria, Níger, Camerún y Chad, mientras que Shekau se mantuvo en la zona del bosque de Sambisa. Ambos grupos rivalizaron durante años hasta que el pasado mes de junio el hijo de Mohamed Yusuf anunció que Iswap había matado al líder de Boko Haram en mayo, hecho confirmado luego por el propio grupo terrorista. Tras la muerte de Shekau, quien detonó un explosivo que llevaba adosado a su cuerpo cuando estaba acorralado, numerosos militantes de Boko Haram se entregaron a las autoridades. Otros mantuvieron las hostilidades contra Iswap, según fuentes militares.

Los informes nigerianos de seguridad aseguran que Al Barnawi nació en 1994 y que se incorporó al movimiento yihadista en el momento del fallecimiento de su padre en 2009 cuando tenía solo 15 años. Su primera aparición en un vídeo de Boko Haram data de 2015, cuando actuó como portavoz para reclamar la autoría de la masacre de Baga. Sin embargo Al Barnawi consideraba que Shekau era demasiado sanguinario y, en concreto, cuestionaba sus ataques a civiles musulmanes, lo que está en el origen de las diferencias entre ambos y la posterior escisión. En 2016, con solo 22 años, fue avalado por Estado Islámico como el líder de su brazo armado en la región.

De confirmarse su muerte, Estado Islámico, que se ramifica por el continente africano a gran velocidad con presencia de grupos en Mozambique, Burundi o Níger, habría perdido a dos destacados líderes terroristas con pocos días de diferencia: primero, Al Saharaui asesinado por las fuerzas militares francesas el pasado mes de septiembre en Malí, y ahora, Al Barnawi, muerto en circunstancias por el momento desconocidas.

El conflicto del noreste de Nigeria que estalló en 2009 después de que Shekau se hiciera con el liderazgo de Boko Haram, ha provocado unos 40.000 muertos, unos dos millones de personas desplazadas de sus hogares, una grave crisis humanitaria y se ha extendido a los países fronterizos. El presidente nigeriano Muhammadu Buhari prometió acabar con la insurgencia radical a su llegada al poder en 2015, una de sus principales apuestas electorales, pero hasta ahora no solo ha sido incapaz de derrotar a los yihadistas, sino que la inseguridad se ha trasladado también al noroeste del país con numerosos incidentes protagonizados por grupos de delincuentes.

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