Algunos de los líderes del G7 aparecen en una pantalla mientras se preparan para celebrar su primera reunión virtual de 2021.OLIVIER HOSLET / POOL / EFE

Muchas cosas han cambiado dentro y fuera de Estados Unidos tras la marcha de Donald Trump de la Casa Blanca. Entre ellas el compromiso de la primera economía del mundo con las instituciones globales. Y los países del Grupo de las siete principales economías del mundo -G-7, que integran Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, que ostenta la presidencia rotatoria este año- han querido dejar patente ese cambio. Tras el encuentro virtual que han mantenido este viernes, los líderes del G-7 se han comprometido a intensificar la cooperación internacional para hacer frente a la crisis provocada por la pandemia de la covid-19 y a “trabajar juntos y con otros para hacer de 2021 un punto de inflexión para el multilateralismo”, subraya el comunicado. Se ha tratado, además, del primer acto internacional del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, así como del primer ministro italiano, Mario Draghi, cuyo país ostenta este año la presidencia rotatoria del G-20.

Tras la marcha de Trump y con 2,4 millones de muertes en todo el mundo por el coronavirus, la necesidad de cooperación internacional sigue siendo acuciante. El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, no ha logrado, como pretendía, arrancar un compromiso concreto a sus homólogos del G-7 tanto para reducir el tiempo de desarrollo de nuevas vacunas y tratamientos como para enviar a los países más pobres el exceso de vacunas que puedan tener en sus países. Entre otras cuestiones porque, como le ha recordado el presidente estadounidense, Joe Biden, la prioridad en este momento de todos los gobernantes es vacunar primero a su población al completo.

Sí ha habido compromisos de aportaciones económicas. “Hoy con nuevos compromisos financieros de más de 4.000 millones de dólares (3.300 millones de euros) para la iniciativa Covax (para proporcionar dosis de vacunas a los países emergentes), el respaldo total del G-7 asciende a 7.500 millones de dólares” (6.193 millones de euros), subraya el comunicado del Grupo. La canciller alemana, Angela Merkel, ha expresado su respaldo a los planes de Johnson de compartir los excedentes de vacunas porque, como subrayó a la prensa tras su intervención en informaciones recogidas por las agencias, “la pandemia no habrá acabado hasta que todo el mundo se haya vacunado”. Asimismo, Alemania ha anunciado que aportará 1.500 millones de euros adicionales a la lucha global contra la pandemia, lo que convierte al país centroeuropeo en el primer donante a título individual dentro de los esfuerzos multilaterales para atajar el coronavirus. EE UU ha anunciado la aportación inmediata de 2.000 millones de dólares (1.650 millones de euros) y otros 2.000 millones a corto plazo para esta iniciativa.

El comunicado del G-7 también subraya la necesidad de seguir apoyando las economías para garantizar la recuperación. “Hemos proporcionado un apoyo sin precedentes a nuestras economías a lo largo del pasado año que asciende a seis billones de dólares en todo el G-7. Seguiremos apoyando nuestras economías para proteger el empleo y apoyar una recuperación fuerte, sostenible, equilibrada e inclusiva”, apunta la nota. “La recuperación de la covid-19 debe reconstruir una economía mejor para todos”, insiste el comunicado, que se compromete con la reforma de la Organización Mundial del Comercio y con alcanzar una reforma consensuada para mitad de este año de la fiscalidad internacional en el marco de los trabajos que lleva a cabo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El G-7 también ha hecho una mención a China, al asegurar que las potencias van a buscar una respuesta colectiva para contrarrestar las “políticas no orientadas al mercado” y subrayan su compromiso con los países del G-20, “incluyendo a grandes economías como China para reforzar un sistema económico global justo y beneficioso para todo el mundo”.

Johnson también ha destacado el papel que juega el G-7 para defender los valores democráticos y recordó la condena unánime de sus líderes al golpe de Estado en Myanmar o la detención del líder opositor ruso Alexéi Navalni. “El primer ministro ha insistido en la responsabilidad del G-7 en demostrar al mundo los beneficios de nuestros valores democráticos compartidos para crear sociedades abiertas y prósperas”, recalcó tras el encuentro Downing Street en un comunicado. Asimismo, el premier británico confió en volver a reunir, esta vez en persona, a los líderes el próximo mes de junio en Cornualles.

RUSIA, SIN INVITACIÓN PARA VOLVER AL GRUPO
Los días de estrecha sintonía entre los inquilinos de la Casa Blanca y del Kremlin también parecen haber quedado atrás con la marcha de Donald Trump de la presidencia de Estados Unidos. La nueva Administración de Joe Biden no está pensando en invitar a Rusia a asistir a las reuniones del Grupo de los 7 (G-7), como había manifestado Trump, según confirmó este viernes la portavoz de la Casa Blanca Jen Psaki, a bordo del Air Force One. En todo caso, cualquier invitación a ampliar el G-7 como miembro de pleno derecho será cursada por acuerdo de todo el grupo, explicó Psaki. Rusia formó parte del Grupo, denominado entonces G-8, entre 1997 y 2014, más por su peso político y militar que por su fortaleza económica y financiera. Fue excluida de la organización en marzo de 2014 después de haberse anexionado la península de Crimea, lo que le supuso la condena de la comunidad internacional y una batería de sanciones. El pasado mes de junio, Trump criticó abiertamente al G-7 al considerar que se trata de un grupo “muy desfasado de países” y mostró su interés en incorporar a las reuniones anuales que celebra a países como Rusia, Australia, Corea del Sur o India, que forman parte del G-20.

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