Esteban Moctezuma

Andrés Manuel López Obrador ha movido sus piezas ante la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca en enero próximo. El presidente ha propuesto este miércoles a Esteban Moctezuma, hasta ahora secretario de Educación, como nuevo embajador de México en Estados Unidos. La salida de Martha Bárcena, que anunció su jubilación esta semana, marca un viraje diplomático del país latinoamericano con su principal socio comercial. En los últimos dos años, la Cancillería se volcó en evitar confrontaciones con Donald Trump. Ahora, tras el triunfo de Biden, la prioridad es reconstruir la relación bilateral.

“He decidido, en el marco del cambio de gobierno en Estados Unidos, nombrar a Esteban Moctezuma como nuevo embajador, una vez que se cumpla con todo el procedimiento y se solicite el beneplácito al Gobierno de EE UU”, ha dicho López Obrador en su conferencia matutina. El presidente aún no ha adelantado quién ocupará la vacante de Moctezuma en el Gabinete, pero ha señalado que está haciendo consultas para elegir a su sucesor en el cargo. Bárcena ha felicitado al nuevo embajador en redes sociales y ha agradecido que López Obrador pidiera que se le condecorara como embajadora eminente tras cuatro décadas en el servicio diplomático. “Somos amigos desde hace muchos años y estoy segura de que trabajaremos coordinadamente en la transición”, ha dicho la embajadora.

El anuncio se produce un día después de que López Obrador reconociera el triunfo del candidato demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre pasado. El mandatario mexicano había decidido no pronunciarse hasta que el Colegio Electoral ratificara los resultados de las votaciones, al argumentar que uno de los pilares de la política exterior de México es el principio de no intervención y que felicitar a Biden hubiera significado inmiscuirse en asuntos que no le correspondían.

La posición de López Obrador fue aplaudida desde la ortodoxia diplomática, pero desató críticas en el frente político y abrió una brecha dentro de la propia Secretaría de Relaciones Exteriores. Bárcena era partidaria de tender puentes con Biden lo antes posible, mientras que el canciller, Marcelo Ebrard, defendía que México no interviniera en la política estadounidense. La falta de coordinación y el desgaste en la relación de Ebrard y Bárcena se reflejaron en momentos de franca confusión, como cuando la embajadora se refirió a Biden como “presunto presidente electo”.

El punto principal de la nueva designación es resarcir esa brecha entre la Cancillería en Ciudad de México y la Embajada en Washington. Moctezuma, un economista de 66 años, tiene la experiencia de haber sido secretario de Desarrollo Social y de Gobernación (Interior) durante el Gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000). Tras 27 años de militancia en el Partido Revolucionario Institucional y casi dos décadas en la fundación del empresario Ricardo Salinas Pliego, llegó en 2018 como una de las grandes sorpresas del Gabinete de López Obrador. Su perfil, dicen fuentes diplomáticas, cumple con un doble propósito: ha tratado los temas clave de la agenda bilateral, como migración y tráfico de drogas, y es conocido por los demócratas, que tuvieron contacto con él durante la Administración de Bill Clinton.

En el plano diplomático, la tarea más urgente de la Cancillería mexicana es contrarrestar la noción de que había una predilección por Trump. La única visita al extranjero que ha hecho López Obrador fue a la Casa Blanca en julio pasado. Durante el viaje, el presidente mexicano no se reunió con ningún representante demócrata, un punto que fue criticado por el diplomático Agustín Gutiérrez Canet, esposo de Bárcena, en otro episodio más de desencuentros con Ebrard. “Nos encaminamos hacia un error histórico”, señaló Gutiérrez Canet.

Asesores latinos del Partido Demócrata han anticipado que la transición coloca nuevos temas en la agenda bilateral, como un mayor escrutinio en la reforma laboral que EE UU pidió a México para firmar el nuevo tratado de libre comercio, el respeto a los derechos humanos en el combate al crimen organizado y la política medioambiental, que no ha sido prioritaria para el presidente mexicano. Tras la retórica antimexicana y de mano dura de Trump, la llegada de Biden implica también nuevas reglas del juego y un nuevo discurso en migración. “Le expreso también mi reconocimiento ante su postura a favor de los migrantes de México y el mundo”, le escribió López Obrador en su carta de felicitación.

La nominación de Moctezuma manda estas señales desde México y tendrá que ser ratificada por el Senado, por lo que su llegada a Washington tomará tiempo. Su última encomienda como secretario de Educación es preparar el regreso a clases presenciales en los Estados menos afectados por la pandemia. Se trata también de sondear afinidades con la mira puesta en los próximos cuatro años: el primer tramo del mandato de Biden y lo que le resta a López Obrador en el poder.

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