Cd. de México.-A dos años de su aterrizaje en México, la galería sueca Nordenhake estrena sede propia en una vieja bodega de la Colonia Roma.

Una intervención a cargo de la arquitecta Frida Escobedo, capaz de convertir la nave principal en un espacio expositivo de 150 metros cuadrados, respetando su techo de gran altura, además de aprovechar un doble nivel en la parte posterior para el showroom y oficinas.

En la parte trasera, se trabaja en un jardín con fachada de cristal para proveer de luz tanto al showroom como a las oficinas.

En una segunda etapa de la obra, prevista para abril de 2021, la proyectista mexicana dotará al espacio de otro jardín frontal que servirá de contención ante la bulliciosa Avenida Monterrey y dará paso a la tranquilidad del interior de la galería.

Entre seis despachos de arquitectura en la Ciudad de México, Nordenhake se decantó por la propuesta de Escobedo, afín a las líneas estéticas de la galería fundada en Malmö, Suecia:

“Más allá de lo arquitectónico o lo artístico, como más la visión estética basada en una revisión del modernismo, del minimalismo, de un arte muy geométrico de los 60 y 70”, expone el socio y director del espacio, Toni Sadurní.

El galerista advierte que, nada más visitar la vieja bodega, la arquitecta visualizó de inmediato la transformación del espacio, iniciada en septiembre pasado y que se ha llevado a cabo en tiempo récord.

La propia Escobedo formará parte de la exposición inaugural, Today, que también incluirá obra de belgamexicano Francis Als y el japonés On Kawara.

Se trata de una exposición intimista en tiempos de pandemia que alude tanto a la historia de la galería, al exhibir a Kawara, como al interés de Sadurní por investigar artistas mexicanos.

El denominador común es el efecto del paso del tiempo en el espacio, “sea físico, material o imaginario”.

De Escobedo se presenta su instalación El Otro (2018), con diez vidrios extraídos de las ventanas de un edificio de los años 70 de la calle de Florencia, en la Colonia Juárez.

Exhibida en el Guggenheim de Bilbao, la artista inscribe esta pieza en la exploración de ese mundo intermedio entre la investigación, la arquitectura y la instalación.

Intenta analizar cómo transcurre la vida y el paso del tiempo en un edificio modernista que, casualmente, se localiza en la misma calle de la galería, al ser Florencia continuación de la Avenida Monterrey.

“Es un edificio interesante, con una retícula muy neutra, que ayuda a que la vida que sucede al interior, se vaya reflejando a través de la fachada. Es decir, todas las ampliaciones, innovaciones y adaptaciones del espacio que fueron sucediendo en su interior se proyectan a través de esta película transparente de seis milímetros y se vuelve como una acumulación de capas de tiempo que quedan condensadas en ese umbral mínimo de la fachada”, dice Escobedo en entrevista, ocupada en el montaje de su obra.

Las huellas del uso evidentes en los cristales retirados del edificio parecerían una intervención intencional por sus formas geométricas y variaciones cromáticas, al haber dejado de ser transparentes.

“Creo que lo que el edificio cuenta no es nada más su vida interior sino también cómo las ciudades van cambiando, se vuelven zonas aspiracionales o intentan pertenecer a un movimiento que a lo mejor en algún momento fue importado como el modernismo y empiezan a surgir estas islas que también, de repente, empiezan a decaer”, añade la arquitecta.

La serie Today (1981) de Kawara, una de las más representativas del artista japonés, da nombre a la exposición. En su pintura inscribe el mes, día y año de su ejecución: July 9, 1981. Detrás de cada pieza, pegó una página del periódico del día.

De Als se exhibe una de sus piezas icónicas: Sunpath (1999), que se ubica a “medio camino entre la acción continua del performance y la documentación fotográfica”. En ella, una serie de personas “se mueven en sintonía con la sombra que la bandera de México proyecta sobre la plancha del Zócalo capitalino a lo largo de un día, como si se tratara de las manecillas del reloj”.

Nordenhake, ubicada en Monterrey 65, abre sus puertas hoy. Las visitas serán agendadas y con grupos reducidos.
Se remontan lazos a década de los 80
Los lazos de la galería Nordenhake con México se remontan a los viajes al País de su fundador, Claes Nordenhake, quien fue amigo de Mathias Goeritz.

En los años 80, la familia del galerista solía vacacionar en México durante la temporada decembrina.

Mientras que el poeta Octavio Paz visitó la galería en Estocolmo cuando viajó a Suecia para recibir el Premio Nobel de Literatura, en 1991.

En México ha presentado exposiciones de artistas tanto locales como internacionales, entre ellos Elena Damiani, Paul Fägerskiöld, José Vera Matos, Helen Mirra, Wendy Cabrera Rubio, Josué Mejía y Doireann O’Malley.

Claes Nordenhake fundó la galería en la ciudad de Malmö en 1976, para luego trasladarse a Estocolmo en 1986, y abrió una segunda sede en Berlín, Alemania, en el año 2000, cuando sumó a sus artistas al mexicano Iñaki Bonillas.

Una galería que, si bien posee líneas marcadas por el arte de los 60 y 70, el conceptualismo y la pintura abstracta monocroma, ha mantenido una vocación contemporánea, define Toni Sadurní, curador y director de su sede mexicana.

Entre los artistas que también han pasado por Nordenhake figuran Joseph Marioni, Alan Uglow, Richard Serra, Antony Gormley, John Coplans, Sarah Crowner, Spencer Finch y Gerard Byrne.

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