La contingencia sanitaria ante el covid-19 dejó, hasta el pasado fin de semana, una pérdida de más de mil 309 millones 90 mil pesos en los productores de Teatromex. Consideran inviable abrir con un aforo del 50 por ciento

CIUDAD DE MÉXICO.- La dificultad para respirar es uno de los síntomas del covid-19. El teatro mexicano tiene indicios de ello, desde que el 16 de marzo cerró sus recintos por iniciativa propia de la mayoría de los productores debido a la pandemia.

Las pérdidas suman, desde esa fecha y hasta el pasado 7 de junio, un millón 309 mil 90 butacas no vendidas. Si en promedio cada asiento tiene un valor de mil pesos, la pérdida económica de estas 12 semanas con telones abajo asciende a mil 309 millones 90 mil pesos. Es decir que cada día hay un aproximado de 15 mil 584 butacas no vendidas o su equivalencia a, por lo menos, 15 millones 584 mil pesos perdidos. Estos son los cálculos que registra la Sociedad Mexicana de Productores de Teatro (Teatromex), que tiene 128 socios activos.

En Teatromex estamos haciendo la cuenta de pérdidas en función del número de butacas que hemos dejado de vender. Estamos en un permanente contacto los productores que integramos el Consejo de Teatromex y todos los días vamos rebotando información; una o dos veces por semana tenemos juntas virtuales por Zoom.

En ellas están presentes Tina Galindo, como presidenta, Tito Dreinhüffer, como director general, así como Alejandro Gou, Juan Torres, Gerardo Quiroz, Rubén Lara, Morris Gilbert, Sergio Gabriel y Jorge Ortiz de Pinedo, para revisar cómo hemos tenido que ir postergando los planes de regreso, aunque estamos conscientes de que habrá obras que ya no vuelvan, por lo que ajustaremos los planes de estreno.

La iniciativa privada será rescatada por la misma iniciativa privada. Tenemos un diálogo recurrente con las autoridades, del que se desprenden nuevas normas de operación, pero nadie ha salido a nuestro rescate. Cada uno de nosotros tendrá que rascarse con sus uñas para salir adelante y esto no va a ser rentable en el corto plazo. Sabemos que durante las primeras semanas, una vez que podamos reabrir, vamos a operar con números rojos”, expresó el productor Memo Wiechers a Excélsior.

PREPARAN LA APERTURA DE TELONES

El Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad, publicado en el portal del Gobierno de la Ciudad de México, plantea que cines y teatros podrán abrir con un aforo del 50 por ciento, en semáforo naranja, lo cual podría ocurrir entre el 15 de junio y el 15 de agosto. El aforo aumentaría al 60 por ciento en semáforo amarillo. “Estas medidas van acompañadas de “limpieza constante de espacios, uso de cubrebocas, señales al interior de los recintos para indicar flujos, lavado frecuente de manos y uso de gel antibacterial”, señaló Guillermo Wiechers, quien es socio de Alejandro Gou en musicales como Hoy no me puedo levantar y Jesucristo Súper Estrella.

Todavía no definimos en conjunto cuál sería la fecha ideal, porque lidiamos con factores complicados: ganarnos la confianza del público para que sepan que estamos acatando las disposiciones oficiales en términos de sanitización y el otro gran factor es el desempleo”, añadió Wiechers al mencionar la disponibilidad financiera del público para poder gastar y acudir al teatro.

Cada productor de Teatromex decidirá cuál es el momento oportuno para regresar con su espectáculo. Una vez que se defina la fecha, necesitamos tiempo para salir con campañas publicitarias anunciando el regreso y explicando por qué, para nosotros, lo que ofrecemos es un servicio de primera necesidad”, dijo.

Wiechers manifestó la inquietud de los productores acerca de la guía de Prevención de covid-19 en la Actividad Laboral publicada por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que en su apartado de Teatros propone que se elija “la puesta en escena de obras en las que participe el menor número de personas, con adaptaciones, para mantener una sana distancia de dos metros entre actores. Si no se puede garantizar la distancia, los actores deben usar cubrebocas”, medida que dejaría sin posibilidades de presentación a las grandes compañías, e “inhabilitar las butacas que no cumplan con los criterios de distancia de 1.5 metros, así como las no vendidas”.

Quiero creer que es un primer intento por redactar un documento maduro y respetable. ¿Cómo los actores van a salir a trabajar con cubrebocas? Hay que imaginar musicales como La jaula de las locas, Chicago o Fiebre de sábado por la noche con todo el elenco con cubrebocas y guardando la sana distancia. No es viable y no se ha planteado en ningún país de primer mundo”, apuntó.

UNA OPCIÓN, EL PÚBLICO EN GRUPOS

El productor Morris Gilbert, quien tiene en pausa los musicales Chicago y Mentiras, así como obras de texto como Perfectos desconocidos, Defendiendo al cavernícola, Toc Toc y Los monólogos de la vagina, manifestó que una de las propuestas ante las autoridades para subir el telón es un modelo en el que los espectadores acudan al teatro en pequeños grupos o células, bloqueando los asientos alrededor suyo. Esto permitiría un 75 por ciento de aforo y la idea, traída a la mesa de Teatromex por el productor, viene de lo que harán en Israel.

Vamos a tener que ubicar a la gente de una manera diferente. En Israel venderán los boletos en células, en grupos. Si una persona compra cinco boletos, esas cinco personas estarán juntas, porque ya están conviviendo de todas maneras, y dejarán una butaca entre ellos y el siguiente grupo. Hay que afinarlo. Estoy pendiente de lo que se hace en otros lugares. Espero que los teatros abran pronto, porque mientras más semanas pasen, más difícil será volver a echar a andar los motores. La gente de teatro somos muy resilientes, pero ahora estamos en un territorio inexplorado”, reveló Gilbert a Excélsior.

Una de las obras que no volverán a la cartelera es el musical Sugar, en el Teatro de los Insurgentes, como lo confirmó a este medio uno de sus productores, Alejandro Gou.

Tengo cuatro teatros cerrados, más de 200 empleados a los que les sigo pagando porque son mi equipo, pero lo importante ahora es salvar vidas.

La primera información es arrancar con el 50 por ciento del aforo de cada teatro, lo que para nosotros es inviable, no lo podemos hacer, es como si no abriéramos. Yo si no entro con un 80 o 100 por ciento, no voy a regresar a dar funciones”, concluyó Gou.

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