El 'Rey del Pop´'construyó 'El País del Nunca Jamás' al que nadie quiere ir.Fuente: Especial

Carruseles, sillas voladoras y una montaña rusa. Carreras de Go Karts, vuelos en globo y fiestas en el zoológico. Guerras de almohadas, casas del árbol, caramelos y juguetes por montones. Un paraíso hecho a la medida para casi cualquier niño.

El niño de esta historia tiene 30 años y se llama Michael Joseph Jackson.

A esa edad, el Rey del Pop decidió cumplir su sueño: hacerse de un rancho, bautizarlo como Neverland —en alusión a su personaje fantástico favorito: Peter Pan— y convertirlo en un parque de diversiones.

Los sicólogos llaman “niños eternos” a esta clase de pacientes. Personas que no vivieron su infancia en tiempo y forma. A los 5 años, el pequeño Michael lloraba en los estudios de Motown porque no quería grabar más discos con sus hermanos, con quienes integraba The Jackson 5. Su verdadero deseo era jugar con los niños que estaban del otro lado de la calle, en una polvorienta cancha de beisbol. Pero sabía que no podía hacerlo. Si desobedecía, su padre lo tundiría a cinturonazos como tantas veces.

El violento pasado de Michael Jackson —que se revela en el documental Living With Michael Jackson (2003) y en el libro Michael Jackson: La magia y la locura (1991)— vuelve a ser noticia luego de que sus escándalos sexuales salieran a la luz, una vez más, en otro documental, Leaving Neverland, en el que dos hombres confiesan haber sufrido abusos sexuales de parte del cantante estadounidense, en ese rancho fantástico.

La vida de Michael es una pregunta sin respuesta. Nada es lo que parece cuando se habla del hombre que se fabricó su propio rostro. Cuando el mundo se enteró de su muerte en 2009, el Rey yacía solo en su palacio. Refugiado de la prensa y las autoridades, a las que tuvo que enfrentar en dos ocasiones por acusaciones de abuso sexual contra menores, nunca comprobadas judicialmente.

Jackson ya no pudo renacer de entre sus cenizas. Las cirugías y los escándalos lo habían convertido en un alienígena del espectáculo. Estrafalario como pocos, se le vio en Las Vegas comprando antigüedades de 100 mil dólares y encerrado en lujosas suites en compañía de sus hijos y sus maniquíes. En la prensa se leyeron todo tipo de cosas sobre él: que si había gastado 150 mil dólares en una maldición vudú contra Steven Spielberg o que si estaba a punto de demandar al entonces presidente de Sony, Tommy Motola, a quien acusaba de ser el Satanás de la industria musical.

Pero quizás la imagen más icónica de su decadencia fue aquella en la que sacó por la ventana a su hijo, Prince Michael II, a quien sacudió violentamente por los aires ante la prensa internacional, que tenía como encomienda documentar la caída de ese Peter Pan que prometió ser el salvador de los niños desprotegidos y acabó siendo investigado por pedofilia.

Aunque en los últimos días se informó que varias radiodifusoras de Canadá y Nueva Zelanda han retirado de su programación la discografía de Michael Jackson, la censura aún no se ha visto traducida en cifras. Con una ganancia anual de 400 millones de dólares, Michael lleva seis años consecutivos como el artista muerto que más dinero genera en todo el mundo, según las listas que elabora Forbes.

Se dice que el cantante cavó su propia tumba en 2003, cuando concedió una serie de entrevistas al periodista británico Martin Bashir. El resultado de esas conversaciones fue el documental Living With Michael Jackson. Allí, Michael se contradijo sobre los motivos de sus cirugías plásticas —primero culpó al vitíligo y luego confesó que tenía un gran trauma por las burlas que recibió durante la adolescencia por su acné— y admitió sin pudor que dormía acompañado de muchos niños. El que hablaba ya no era el gigante del mundo pop, sino el cuarentón de voz infantil que lloraba cuando recordaba a su padre y primer mánager: Joseph Jackson.

“Lo odié”. Aquella frase dejó entrever que su perfeccionismo tuvo su origen en una infancia llena de temor. “Mi padre me usaba como ejemplo de perfección. Les pedía a mis hermanos que bailaran y cantaran como yo. Por eso, cuando yo me equivocaba, me molía a golpes. Una equivocación, un golpe. Ensayábamos frente a él, quien en todo momento tenía un cinturón en la mano”.

La pesadilla para Michael comenzó en 1993, cuando Evan Chandler lo denunció por abusar sexualmente de su hijo Jordan, de 13 años. Michael se encontraba en la cima del éxito con su gira Dangerous. Nada sería igual para él en los años siguientes. Tres millones de dólares fue lo que tuvo que desembolsar para que el caso no llegara a los tribunales, según dijo él mismo en entrevistas posteriores.

Una década después, en 2003, la historia se repitió. Gavin Arvizo, de 13 años, reveló que también había sido víctima del cantante. Esa vez la situación fue más complicada. Meses antes se había estrenado el documental Living With Michael Jackson, en el que el artista fue captado tomando de la mano a Gavin, minutos antes de que dijera que dormir con un niño en la misma habitación era un acto de amor.

Filántropo de la infancia o depredador sexual. Nadie sabe quién fue Michael Jackson. Nadie quiere sus propiedades. Según The Wall Street Journal, el valor de Neverland Ranch ha descendido a 31 millones de dólares, cuando en 2015 valía poco más de 100 mdd.

Cuando la conducta condena al artista
Dirigido por Dan Reed, producido por Channel 4 y recién estrenado por HBO, Leaving Neverland recopila las confesiones de Wade Robson y James Safechuck, quienes aseguran haber sido víctimas de abuso sexual de parte de Michael Jackson. Robson fue su bailarín y Safechuck trabajó con él en un comercial para Pepsi en 1987. Ambos afirman que el cantante utilizaba Neverland para atraer a decenas de niños.

La familia Jackson sostiene que se trata de un “linchamiento público” y en febrero demandó por 100 mdd a HBO, que estrenará el documental para Latinoamérica el 16 y 17 de marzo próximos.

Desde que la cinta se estrenó en Sundance, en enero, el icono pop se ha ensombrecido. Los Simpsons borró el episodio en el que aparece su voz y la BBC retiró sus canciones de sus emisoras. También hay quienes lo defienden. El miércoles pasado, decenas de fans se congregaron afuera de Channel 4, en Londres, en su apoyo.

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