La protesta en el sistema educativo escaló luego de que manifestantes denunciaran la desaparición de dos docentes vinculados al conflicto en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Durango.

La movilización dejó de concentrarse únicamente en las demandas laborales y administrativas para incorporar una exigencia urgente: conocer el paradero de los maestros. Hasta ahora, la información disponible no permite establecer si existe una denuncia formal, en qué circunstancias dejaron de ser localizados ni qué corporación encabeza su búsqueda.

La autoridad debe aclarar de inmediato si existen fichas de localización, carpetas de investigación o algún reporte oficial. En un contexto de creciente tensión, la ausencia de información verificable alimenta rumores, aumenta la preocupación de las familias y profundiza la desconfianza entre la comunidad educativa.

El conflicto requiere dos respuestas distintas: atender las inconformidades laborales y esclarecer la situación de los docentes. Mezclar ambas dimensiones o reducirlas a una disputa administrativa agravaría una crisis que ya rebasó los límites del plantel.