DURANGO, DGO.- El sector turístico de Durango reporta una menor llegada de visitantes, atribuida en parte a la percepción de inseguridad en las carreteras y estados vecinos. Aunque los hechos violentos no necesariamente ocurran dentro de la entidad, afectan las decisiones de viaje y reducen el movimiento económico local.
El impacto alcanza a hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios que dependen del turismo carretero. La incertidumbre en rutas estratégicas, particularmente las que conectan con Sinaloa y otras entidades del norte, modifica itinerarios, provoca cancelaciones y reduce las estancias.
La afectación muestra que la promoción turística no puede separarse de la seguridad regional. Campañas, festivales y anuncios de nuevas rutas pierden eficacia cuando los viajeros perciben riesgo durante el traslado.
Para Durango, el problema consiste en demostrar condiciones seguras dentro del estado y, al mismo tiempo, establecer mecanismos de coordinación que protejan los corredores de acceso. Sin esa garantía, el costo de la violencia continuará llegando a la entidad en forma de habitaciones vacías, menor consumo y empleos vulnerables.










