EL INFORME DE LOS RESULTADOS PRESTADOS

CONTRALÍNEA | Gabriela Gallegos Ávila

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El Cuarto Informe de Esteban Villegas quiso presentar futuro donde todavía faltan resultados. La presa Tunal II volvió a colocarse en el centro del escenario, aunque no es una obra del Gobierno de Durango: la financia, licita y ejecuta la Federación mediante la Comisión Nacional del Agua.

Tampoco es un anuncio nuevo. El gobernador ya había utilizado Tunal II en su Segundo Informe. Dos años después, vuelve a presentarla como uno de los grandes logros de su administración, pese a que su realización continúa dependiendo del presupuesto y de las decisiones del Gobierno federal.

Villegas puede reivindicar gestiones, interlocución o acompañamiento. Lo que no debería hacer es apropiarse del rendimiento político de una inversión ajena sin explicar cuál es la participación concreta del estado.

¿Cuánto dinero aportará Durango? ¿Qué responsabilidad técnica asumió? ¿Qué terrenos liberó? ¿Qué trámites resolvió? ¿Qué parte de la obra puede atribuirse directamente a su gobierno?

El informe no respondió con claridad.

La insistencia en Tunal II revela un problema mayor: al llegar al cuarto año, la administración necesita mostrar resultados propios, verificables y concluidos. No basta con anunciar inversiones, repetir proyectos federales o enumerar obras todavía sujetas a plazos futuros.

Fuera del escenario, la economía ofrece otra lectura. La actividad industrial registra retrocesos y el sector de la maquinaria pesada trabaja apenas entre 25 y 30 por ciento de su capacidad. Siete de cada diez equipos permanecen detenidos y alrededor de 500 plazas laborales han quedado desocupadas por falta de obra.

Ese es el presente que no cabe en la escenografía del informe.

Si realmente existe el volumen de infraestructura que presume el Gobierno estatal, tendría que reflejarse en empresas contratadas, maquinaria trabajando, empleos recuperados y dinero circulando en Durango. Pero los indicadores muestran una distancia entre lo anunciado y lo que ocurre en la calle.

El problema no es que el gobernador celebre una inversión federal importante para Durango. El problema es que intente incorporarla a su balance como si la Federación solamente acompañara una obra estatal.

La diferencia no es menor. Claudia Sheinbaum controla el presupuesto y la ejecución; Esteban Villegas busca capitalizar territorialmente el proyecto. Una parte aporta el dinero y la capacidad institucional; la otra intenta quedarse con el reconocimiento.

Tunal II será necesaria para Durango, pero su utilidad pública no debe confundirse con su rentabilidad política.

A cuatro años de gobierno, el informe debió servir para rendir cuentas sobre lo realizado con recursos estatales. En cambio, volvió a prometer futuro y a colocar bajo los reflectores una obra financiada por otro gobierno.

Cuando los resultados propios no alcanzan, el poder intenta gobernar también sobre los logros ajenos.