DURANGO, DGO.- El ciclo agrícola de Durango entró en una etapa crítica. Las lluvias registradas hasta ahora han sido insuficientes y desiguales: mientras algunas comunidades recibieron precipitaciones, otras permanecen prácticamente secas, con parcelas que no germinaron o plantas que podrían dejar de producir.
Productores estiman que alrededor de 20 por ciento de los cultivos establecidos ya presenta afectaciones. La superficie sembrada de frijol también se redujo: este año alcanzó cerca de 180 mil hectáreas, 60 mil menos de las más de 240 mil que suelen cultivarse. El riesgo se extiende además al maíz y al trigo.
La escasez de agua también mantiene bajo presión a los agostaderos y amenaza la alimentación del ganado. Septiembre todavía puede evitar una pérdida mayor, pero se requieren lluvias generalizadas y constantes; de lo contrario, el daño trascenderá las parcelas y golpeará los ingresos rurales, el abasto y los precios de los alimentos.














