
Con el trasfondo de la revocación de la visa a Andrés Manuel López Beltrán y otros personajes de América Latina, The New York Times sostuvo que esta política se ha convertido en el “garrote” de Washington y parte del “enfoque expansionista” para reafirmar el dominio de Donald Trump hacia el hemisferio occidental.
“En toda América Latina, el gobierno de Trump ha desplegado tácticas agresivas para reforzar su control sobre la región.
Se incluyen aranceles paralizantes y sanciones económicas, ataques a decenas de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, la intromisión en elecciones extranjeras, y la captura del presidente de una nación en su propia capital.
“Pero una de sus herramientas más ágiles y precisas es profundamente personal: la visa estadounidense”, indicó en un reportaje.
La semana pasada, López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, dijo que Washington le había revocado su visa y pidió, en una carta dirigida al presidente estadounidense, la destitución del secretario de Estado Marco Rubio y del subsecretario de Estado Christopher Landau.
El Times señaló que la medida se produjo tras acusaciones de corrupción; algo que Andy ha negado.
Aunque no hubo una respuesta directa de Estados Unidos a la carta, Landau destacó este fin de semana la cooperación entre los gobiernos: “No debemos permitir que los ocasionales episodios de drama político nos distraigan de este punto fundamental”.
Por separado, el Departamento de Estado reprodujo declaraciones que Rubio dio en febrero pasado.
“No existe ningún derecho constitucional a obtener una visa. Es un permiso para entrar a nuestro país como visitante. Si entras y realizas actividades en contra del interés nacional o la seguridad nacional te retiraremos la visa”, dijo.
En una sección titulada “Un garrote regional”, el diario sostuvo que la administración de Trump ha dejado clara su intención de utilizar la revocación de visas como instrumento en América Latina.
“Washington ha utilizado su estrategia de visas para perseguir diversos objetivos. En algunos países, ha buscado reemplazar la presencia de China con la suya propia. En otros, ha recompensado a socios de derecha que se le someten, incluso castigando a sus enemigos políticos”, ejemplificó.
El Departamento de Estado anunció desde abril que había ampliado su política de restricción de visas para apuntar a personas que “realizan actividades contrarias a los intereses de Estados Unidos”.












