– Morena siempre ha podido
– Tardanza instrumental oscura
– Colaboracionista con Estados Unidos
Siendo como ha sido desde hace largo tiempo una especie de cadáver político caminando, Alejandro Moreno Cárdenas, autodenominado Alito, ha gozado hasta ahora de una extraña condescendencia del poderío aritmético de Morena y sus aliados, que no se han aplicado para dejar al actual senador sin fuero y a disposición de fiscales y jueces.
Alito Moreno ha tenido vida política artificial durante el primer piso del proceso llamado 4T y en lo que va del tramo claudista. Tan enigmática longevidad en aquel primer trecho 4T trató de ser explicada por algunos especialistas en las adivinanzas como pago por votos decisorios en momentos difíciles para el guinda y sus aliados explícitos, e incluso por servicios divisorios, contaminantes y hasta delatores del curso de esfuerzos opositores, sobre todo panistas.
Esa tolerancia a Alito y compañía parece asomarse ahora, en el tramo de la presidenta Sheinbaum, a un nuevo intento de acción judicial, previo desafuero. Ya han caído a la cárcel el panista Ernesto Ruffo, el ex perredista Ángel Aguirre Rivero y podría tocar turno al priísta Moreno Cárdenas.
Sería necesario, desde luego, activar una ruta en la que Morena, Verde y Partido del Trabajo tienen la mayoría necesaria para quitar el fuero al senador priísta antes mencionado. La Sección Instructora, derivada de la Comisión Jurisdiccional de la Cámara de Diputados, debería presentar al pleno de San Lázaro una propuesta para que se decidiera si se deja a la intemperie judicial al multimencionado Alito.
La Sección Instructora se instaló con cuatro miembros, de los cuales el nuevamente panista Germán Martínez Cázares es la única voz (y voto) disonante; la Comisión Jurisdiccional (que preside el siempre alineado Hugo Eric Flores) tiene 15 miembros, de los cuales 12 corresponden a la 4T, y en el pleno de San Lázaro Morena y sus acompañantes tienen no sólo mayoría absoluta, sino incluso calificada.
Entonces, ¿por qué no se ha aprobado la declaración de procedencia, que es el nombre técnico de lo que popularmente conocemos como desafuero? La historia de las marrullerías de coordinadores legislativos de Morena podría contener algunas páginas al respecto.
Pero pareciera que Alito ahora ha rebasado la línea de flexibilidad transexenal con su recurrencia a instancias estadunidenses para denunciar hechos y circunstancias mexicanas. Vaya estampa: un senador mexicano, que es dirigente de lo que queda de un partido mexicano (que además se ha dicho heredero de la ideología de la Revolución Mexicana), va a Estados Unidos a aportar presunto material incriminatorio contra instituciones nacionales en momentos en que Washington acopia material para intentar acciones directas contra México.
A la más reciente de esas visitas de colaboracionismo con el extranjero ha correspondido la detención del contador de un hermano de Alito y, posteriormente, del coordinador de comunicación social del gobierno de Campeche con Moreno Cárdenas como titular. Corrupción desde el poder público, se dice, y no es la primera ocasión en que se denuncia al estridente Alito, cuya mansión de casi 7 mil metros en la capital del estado en mención y la compra de terrenos privilegiados a precio de risa están en espera de ser agregados a algún expediente judicial.
Recuérdese que Layda Sansores, la actual gobernadora de Campeche, que tampoco canta mal las rancheras conforme a estas partituras, ha aportado filtraciones de grabaciones que muestran el talante del actual dirigente del fideicomiso de liquidación del PRI. Así que, ¿ahora sí habrá desafuero y sujeción a proceso del dirigente de las ruinas del partido tricolor o seguirá dándose uso instrumental oscuro a este personaje tan erosionado?
Y, mientras en San Lázaro riñen un diputado de Morena y otro del PRI, entre gritos y acusaciones respecto a narcopartidos y dirigentes corruptos, ¡hasta mañana!
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