El bolígrafo se posó sobre la hoja y, con un movimiento breve, pero firme, Isaac del Toro aseguró varios años de tranquilidad económica. El UAE Team Emirates-XRG lo blindó hasta 2031 porque está convencido de que será uno de los hombres que marcarán el futuro del ciclismo. El problema es que el presente todavía pertenece a otro.
Mientras Tadej Pogačar siga dominando el pelotón, el mexicano tendrá un contrato de superestrella, pero no la libertad para correr el Tour de Francia como líder.
Ese privilegio, por ahora, sigue reservado para el esloveno.
¿Cuánto ganará Isaac del Toro?
La renovación anunciada esta semana convirtió al ciclista de Ensenada en una de las inversiones más importantes del equipo más poderoso del WorldTour. Aunque UAE Team Emirates-XRG no reveló las cifras del acuerdo, distintas estimaciones de la industria sitúan su nuevo salario por encima de 2.5 millones de dólares anuales (46.8 millones de pesos), sin considerar bonos por victorias, podios en Grandes Vueltas, clasificaciones generales y acuerdos comerciales. Dependiendo de los resultados, esa cifra puede aumentar de manera considerable cada temporada.
Hace apenas unos años, Del Toro era un juvenil que abandonó Baja California para abrirse camino en Europa. Hoy forma parte del reducido grupo de corredores jóvenes cuyo valor se disparó tras conquistar el podio del Tour de Francia y enfundarse el maillot blanco que distingue al mejor ciclista menor de 26 años.
Gran recompensa
La renovación no es un premio a una promesa. Es la recompensa a una realidad.
En apenas unas temporadas ganó el Tour de l’Avenir, considerado el Tour de Francia de las categorías juveniles; conquistó la Milán-Turín; levantó los brazos en pruebas WorldTour y, en 2026, terminó tercero en el Tour de Francia, resultado que confirmó que el ciclismo mexicano había encontrado al corredor que llevaba décadas buscando.
Estoy muy feliz de continuar este viaje con UAE Team Emirates-XRG. Desde que llegué, todos han creído en mí y me han dado el mejor entorno para desarrollarme como ciclista y como persona. Cada temporada aprendo algo nuevo y siento que sigo mejorando”, declaró Del Toro tras hacerse oficial la renovación.
El escenario deportivo plantea un desafío mucho mayor. En el ciclismo moderno no existen dos líderes para ganar el Tour de Francia.
Las grandes escuadras construyen toda su estrategia alrededor de un solo aspirante a la clasificación general. Los demás trabajan para protegerlo del viento, marcar el ritmo en la montaña, cerrar fugas y entregarle hasta la última reserva de energía cuando aparecen las pendientes decisivas.
Ese papel, mientras Pogačar esté en la misma carrera, seguirá correspondiendo a Isaac del Toro.
Con 27 años, el esloveno continúa siendo el mejor ciclista del planeta y uno de los grandes dominadores de esta generación. Su contrato con UAE también se extiende hasta 2030 y, si mantiene el nivel mostrado en las últimas temporadas, todavía tiene margen para pelear por el Tour durante tres o cuatro años más.
Paradójicamente, el propio Pogačar ha reconocido en distintas entrevistas que no imagina una carrera tan longeva como la de otras leyendas. Ha confesado que disfruta competir en el presente y que no pretende mantenerse en activo hasta una edad avanzada. Dentro del UAE existe además una convicción que pocos esconden: cuando llegue el momento del relevo, Isaac del Toro será el heredero natural.
La incógnita es cuándo llegará ese momento. Si el calendario sigue el curso esperado, la transición comenzaría hacia el final de la década.
Hasta entonces, el mexicano convivirá con una paradoja poco común en el deporte. Podrá ser uno de los corredores mejor pagados del pelotón sin disponer de libertad absoluta para perseguir la victoria más importante del ciclismo. La historia demuestra que la paciencia también forma parte del camino al maillot amarillo.
Chris Froome pasó años trabajando para Bradley Wiggins antes de conquistar el Tour. Geraint Thomas esperó detrás del propio Froome. Egan Bernal creció protegido por una estructura que primero respondió a otros líderes. En este deporte, el relevo casi nunca llega por decreto. Llega cuando el campeón deja espacio.
Del Toro parece haber entendido esa lógica. Pudo explorar el mercado y convertirse de inmediato en líder de una escuadra con menos aspiraciones. Eligió permanecer donde están las mayores probabilidades de ganar, aunque eso implique esperar.
















