PIB de 1.8% y Tratado: Altagracia y no Ebrard

Carlos Ramírez | INDICADOR POLITICO

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Aunque los datos estadísticos no son nuevos porque se han repetido mes a mes en los últimos años económicos de la República, las expectativas empresariales que revelaron las encuestas con analistas del Banco de México reiteraron las razones de la atonía en inversiones privadas: el Estado cuatroteísta no está preocupado por la producción.

El tema no es nuevo e involucra también el fracaso real del Tratado de Comercio Libre: la negociación del acuerdo buscó no sólo crear un incentivo para la modernización productiva nacional privada, sino generar la expectativa de un crecimiento económico de 4%-6% a través de las exportaciones.

Pero los resultados son mediocres y deben ser analizados con sentido crítico: los 32 años del Tratado 1994-2026 sólo han aportado una modesta tasa promedio anual de crecimiento económico (PIB) de 1.8%, con las circunstancias agravantes de que la encuesta de analistas que difundió el Banco de México esta semana revela que la expectativa de PIB promedio anual en los próximos diez años es de… 1.8%.

Detrás de estas cifras concluyentes se ocultan o más bien se revelan las razones por las cuales México multiplicó por diez su comercio exterior, pero su crecimiento económico ha sido de menos de un tercio del logrado en el desprestigiado periodo populista 1934-1982: 6%, de manera consistente.

Entre el ciclo populista y el periodo neoliberal ha radicado en la caracterización del Estado: en el populismo, el Estado pactó mal que bien con el sector privado y le otorgó una autonomía relativa en algunos espacios políticos e ideológicos, pero en el periodo neoliberal vigente el Estado no está interesado en el estímulo a la producción privada, ha abandonado a los empresarios a su propia suerte y se conforma con la recaudación fiscal de lo poco que crece para distribuir sus programas de asistencialismo de primer piso para atender a los marginados no por razones de Justicia social sino porque son considerados ejército electoral de reserva.

La encuesta de expectativas del Banxico muestra que los empresarios no invierten porque no hay condiciones de estabilidad política, los factores de gobierno que tienen que ver con la producción empresarial fueron capturados para intereses del grupo gobernante y ponen como ejemplo la reforma judicial que sirve al gobierno y no a la sociedad y prevalece la estrategia de no combatir a las estructuras del crimen organizado y conformarse con arrestos individuales que tampoco desmantelan el poder político y social de la delincuencia en todos los estados de la República.

El modelo del ciclo populista 1934-1982 estuvo determinado en un esquema de economía mixta que estimulaba la inversión privada, pero alejando a los empresarios de la política de poder. El modelo del ciclo neoliberal ni estimula la actividad privada y sigue manteniendo a los empresarios alejados del poder.

Toda reforma de las estructuras políticas y de poder implican concesiones, pero los viejos políticos del viejo régimen pudieron negociar con la gran burguesía para permitir tasas de utilidades y acumulación de riqueza, pero a cambio de modernizar su planta productiva. Así se avanzó un poco con el modelo de sustitución de importación.

Hoy, en la tercera negociación del Tratado, el escenario que se percibe está muy claro: el secretario de Economía Marcelo Ebrard Casaubon negocia que por favor no suban aranceles, los empresarios miran distantes los acuerdos que no los toman en cuenta y su famoso cuarto de al lado como asesoría estratégica real es tomada sólo como un cuarto de servicio doméstico. La representación gubernamental en las negociaciones del Tratado no la tienen ni Ebrard ni los empresarios, sino la figura de la asesora presidencial Altagracia Gómez.

A ello se agrega el candado que México ha cerrado con el Fondo Monetario Internacional en las negociaciones de las obligatorias Cartas de Intención de Política Económica: controlar la inflación por el lado de la demanda, y por ello la 4T no le preocupa no crecer porque generaría una presión inflacionaria, sino que sus prioridades deben cumplir con el mandato fondomonetarista de inflación de 3% o menos. En función de este compromiso ineludible, el gobierno mexicano sabe que no podrá crecer más de 2% porque generaría presiones inflacionarias derivadas de una estructura productiva desarticulada y obsoleta y por lo tanto la prioridad sólo se fijó en aranceles administrables.

Para lograr una tasa mayor al 1.8% de promedio anual en el PIB que siguen revelando las encuestas del Banxico, el Gobierno estará obligado a un pacto nacional de producción con los empresarios pero a condición de revertir el modelo de captura de las instituciones nacionales que tienen que ver con la producción y una decisión drástica del Gobierno para aplastar a los cárteles del narcotráfico que hoy están articulados a las instituciones de gobierno.

Es decir, que el Estado 4T es el responsable del estancamiento porque le ha dado prioridad al control institucional y no al crecimiento,

Política para dummies: Las crisis se explican cuando la política domina a la economía.

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@carlosramirezh