DURANGO, Dgo.— Lo que durante las últimas semanas expresaban comerciantes, productores y pequeños empresarios ya cuenta con respaldo estadístico. De acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dos de cada diez duranguenses enfrentan dificultades para cubrir los gastos de su hogar, mientras el comercio local reporta una disminución en el ritmo de las ventas y un menor dinamismo del consumo.
La información confirma un proceso que distintos sectores económicos habían comenzado a advertir. El dinero rinde cada vez menos para una parte importante de las familias, situación que se refleja tanto en los hábitos de consumo como en el comportamiento de pequeños negocios que enfrentan mayores dificultades para sostener su operación.
A este escenario se suman nuevas presiones sobre la economía estatal. La expansión del gusano barrenador afecta al sector ganadero, la incertidumbre internacional mantiene volatilidad en los mercados energéticos y diversos indicadores nacionales muestran una desaceleración en la generación de empleo formal. Aunque cada fenómeno tiene un origen distinto, todos convergen sobre la economía cotidiana de los hogares.
Más que una fotografía de la pobreza, los datos muestran un cambio en la capacidad de compra de las familias. Y cuando el consumo se debilita, sus efectos terminan alcanzando al comercio, al empleo y a la actividad económica en general.














