DURANGO, Dgo.— La economía de Durango comienza a mostrar señales que, observadas de manera aislada, podrían parecer coyunturales. Sin embargo, al analizar en conjunto el comportamiento del empleo formal, el cierre de negocios, la expansión del gusano barrenador, la continuidad de los operativos federales y el impacto de la incertidumbre internacional, emerge un escenario distinto: varias presiones empiezan a coincidir sobre la actividad económica del estado.
Durante los últimos días, la disminución en el registro de nuevos patrones ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se sumó a los reportes del sector empresarial sobre el cierre de establecimientos comerciales y la pérdida de fuentes de ingreso para numerosas familias. Paralelamente, el avance del gusano barrenador hacia 16 municipios mantiene bajo presión a la actividad ganadera, uno de los principales motores económicos de Durango.
A este panorama se agregan los operativos permanentes de las fuerzas federales contra la delincuencia organizada y un entorno internacional marcado por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, que ya comenzó a reflejarse en un incremento del precio internacional del petróleo y en mayores niveles de incertidumbre para la inversión y el comercio.
Ninguno de estos acontecimientos explica por sí solo el momento que vive Durango. Es la coincidencia de todos ellos la que comienza a dibujar un escenario de menor dinamismo económico y de mayor cautela entre empresas, productores y consumidores.
Más que una crisis aislada, el estado enfrenta una convergencia de factores que obliga a observar la realidad desde una perspectiva integral. Esa lectura permite entender por qué distintos sectores económicos empiezan a describir un mismo fenómeno: una economía que enfrenta presiones desde varios frentes al mismo tiempo.














