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DURANGO, Dgo.— Las señales de desaceleración económica comenzaron a coincidir. Mientras el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó una caída en el registro de nuevos patrones durante el primer semestre del año, en Durango el comercio organizado advierte un incremento en el cierre de negocios y una creciente pérdida de fuentes de ingreso para cientos de familias.

Representantes de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) y de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope) sostienen que cada establecimiento que baja la cortina representa el impacto económico para al menos tres familias, en un contexto marcado por la disminución del consumo, el aumento de los costos de operación y un mercado interno que muestra menor dinamismo.

Aunque el reporte del IMSS corresponde al comportamiento nacional del empleo formal, su coincidencia con la realidad que enfrenta el comercio duranguense fortalece la percepción de que la economía local comienza a resentir un entorno más complejo. La menor creación de empresas, la cautela para contratar personal y el cierre de establecimientos empiezan a formar parte de un mismo proceso económico.

A estas presiones se suman otros factores que inciden directamente sobre la actividad productiva del estado, como la expansión del gusano barrenador en 16 municipios ganaderos, el incremento en la incertidumbre derivada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y un mercado interno que todavía no recupera el ritmo previo. Más que hechos aislados, diversos indicadores comienzan a apuntar hacia una desaceleración que obliga a observar la economía de Durango desde una perspectiva integral.