DURANGO, DGO.- Durango se posiciona como una de las entidades con el transporte público más costoso del país, al ocupar el quinto lugar nacional en tarifas, sin que esto se traduzca en mejoras visibles en el servicio. Usuarios del sistema urbano denuncian que, pese al cobro elevado, las unidades continúan en condiciones obsoletas, con fallas mecánicas recurrentes y sin renovación significativa en los últimos años.
La inconformidad se centra en la desproporción entre costo y calidad: rutas irregulares, tiempos de espera prolongados y falta de cobertura eficiente en diversas zonas de la ciudad. A ello se suma la ausencia de mecanismos efectivos de supervisión por parte de las autoridades, lo que ha permitido que el servicio opere sin estándares claros ni sanciones visibles.
El problema trasciende la movilidad y se convierte en un tema de política pública: mientras el usuario paga más, el sistema permanece estancado. En los hechos, el sobrecosto no financia modernización, sino que perpetúa un modelo deficiente que recae directamente en la economía cotidiana de la población.
















