Durango, Dgo.- Un caso reciente de extorsión en Durango dejó un botín de 100 mil pesos, tras engañar a una familia mediante la modalidad de falso secuestro. El delito involucró a un menor de 16 años, lo que evidencia el nivel de vulnerabilidad en este tipo de esquemas que siguen operando en la entidad.
De acuerdo con reportes locales, los extorsionadores lograron manipular emocionalmente a la víctima para evitar que confirmara la veracidad del supuesto secuestro. Este tipo de delitos no requiere presencia física de los delincuentes, lo que dificulta su rastreo y sanción.
Autoridades han reiterado campañas de prevención; sin embargo, el monto obtenido en este caso confirma que la extorsión telefónica sigue siendo rentable. El problema no es aislado: refleja una persistente falla en la contención de delitos que afectan directamente el patrimonio familiar.














