El corazón de Yuliana Guadalupe Vega Hernández se quedó en Guadalajara, Jalisco. Son las palabras que la mujer de 37 años, originaria de Culiacán, Sinaloa, encuentra para describir la muerte de su hija Dayana. Viajó en mayo aún embarazada a la ciudad tapatía para ser tratada de un problema neural en un hospital de alta especialidad. A los siete días de nacida, su bebé “deseada, planeada, amada” contrajo una infección agresiva por hongos y bacterias que nunca pudieron erradicar, provocándole la muerte por dos paros cardíacos, el 4 de julio. Volvió a Culiacán sin la bebé, con secuelas físicas que le impiden volver a ser madre y una pérdida económica aproximada de 60.000 pesos en traslados y gastos funerarios. Hace unos días se enteró de que los hijos recién nacidos de otras madres que conoció durante los 34 días que pasó en el Centro Médico Nacional de Occidente, también fallecieron. Son 11 familias —aunque calculan que hay por lo menos 18— que exigen justicia por la pérdida de sus bebés al contraer las bacterias Klebsiella pneumoniae, Candida albican o ambas, en la misma unidad de cuidados intensivos neonatales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
La alerta por brotes de Klebsiella pneumoniae comenzó hace dos semanas en Durango, cuando cuatro recién nacidos con la misma bacteria fallecieron en un hospital del IMSS de esa ciudad. A 638 kilómetros de allí, en Guadalajara, los padres de Elián, de José Nayib y de Anthony Jassiel, que ya impulsaban una denuncia por la muerte de sus hijos ante la Fiscalía estatal, decidieron también alzar la voz. Ahora se les han unido otras ocho familias, que se conocieron, acompañaron y organizaron en la incertidumbre y el dolor de perder a sus hijos. “Toda la sala de terapia intensiva era de niños infectados con la bacteria”, asegura Miriam Guadalupe Lamas, de 32 años, madre de Martín Emiliano quien falleció el 14 de septiembre. “Ya nada nos los va a regresar. Lo que queremos es justicia”, asegura. Su otro bebé, gemelo de Martín, continúa internado en ese hospital por Candida albican.
Este domingo se han manifestado en Guadalajara algunos de los padres. “Mi bebé no debió morir”, decía la pancarta de María Fernanda Reynoso Salazar, madre de Marcos Jassiel. “No más bebés muertos”, rezaba otro cartel a las afueras del hospital.
Los casos se extienden del 14 de marzo al 28 de septiembre. El primer fallecimiento fue el 29 de marzo, hace casi siete meses. Corresponde a Elías Miguel Escalante García, quien nació el 14 de marzo y murió 15 días después. A partir de entonces se registraron otros casos: Dayana, que ingresó el 28 de mayo y murió el 4 de julio; Marcos Jassiel Baltasar Reynoso, nacido el 19 de junio y fallecido el 22 de septiembre; Camila Sofía Bautista Flores, nacida el 10 de julio y fallecida el 9 de agosto; Hannah Valentina Reséndiz Barajas, quien ingresó el 3 de agosto y murió un mes después; Matías Bautista Saldaña, nacido el 3 de agosto y fallecido el 7 de septiembre; Miriam, cuyo fallecimiento fue reportado el 14 de septiembre, y finalmente Ailany Guadalupe Ochoa González, nacida el 9 de abril y fallecida apenas este 28 de septiembre a los cinco meses de edad.
Los testimonios de todos son similares en cuanto al progreso de la infección y las negligencias que consideran como causas del brote. Vega Hernández observó que “las enfermeras no usaban cubrebocas, manipulaban teléfonos celulares sin lavarse las manos, tosían cerca de los niños y trasladaban a los bebés de un lado a otro sin cuidado”, asegura. La semana pasada, Lorena de Jesús Ramírez, una de las primeras en impulsar la denuncia, compartía con este diario que los doctores “entran y salen sin bata ni protección”, mientras que entre el personal de enfermería “tampoco había uso constante de guantes, batas ni cubrebocas. Hubo muy malas prácticas y falta de higiene”.
No todas las familias participan en la demanda, ya que algunas se dicen agotadas del proceso, pero se mantienen informadas y unidas. “El dinero es lo de menos, mi pareja y yo perdimos a la que sería nuestra única hija”, reclama Vega. Comparten, eso sí, otras quejas sobre la respuesta del hospital ante la crisis de una muerte tras otra. La preocupación al notar el brote llegó al jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, que ya ha sido separado temporalmente del cargo junto al director del hospital. El titular de la zona reconoció ante tres familias que su personal “era plenamente consciente de las bacterias y hongos presentes en el área, ya fueran virales, por contacto, por agujas o catéteres”. Les dijo además que en 20 días podía terminar con él.
Las coincidencias aparecen también en la atención durante el proceso. Reconocen que la información era constante, aunque no se mantenía por mucho, ya que había rotación de médico cada mes. “Cada que llegaba otro te decía una cosa completamente distinta”, explica Vega. Por su parte, Lamas, asegura que el primer doctor la hizo sentir responsable de la infección de sus gemelos, hasta que llegó el siguiente a explicarle que se trataba de una crisis por las bacterias en el área de terapia intensiva.
El último comunicado del IMSS sobre el tema, de su director Zoé Robledo, anunció cuatro acciones ante las muertes de neonatos en el Hospital de Occidente. La primera, el anuncio de una auditoría clínica colegiada independiente que incluirá especialistas en neonatología, infectología y epidemiología externos al Instituto, provenientes de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED), los Institutos Nacionales de Salud y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes revisarán cada caso.
También aseguró que se profundizará en la investigación epidemiológica con el análisis de los microorganismos por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos para conocer el origen de los brotes y determinar su relación con los casos identificados. La cuarta medida consiste en el anuncio de la creación de un “comando operativo” del sector salud para la seguridad de los recién nacidos en todas las unidades de cuidados intensivos neonatales del país.
Robledo dijo que esta medida fue propuesta y acordada con el secretario de Salud, David Kershenobich, y con el comisionado federal de COFEPRIS, doctor Víctor Hugo Borja. Como parte de la misma, se invitará a participar en este esfuerzo al ISSSTE, al IMSS Bienestar y a hospitales privados. “El Comando tendrá, entre otros elementos, vigilancia epidemiológica homologada, con alertas tempranas de brote; revisiones periódicas de las condiciones de atención y de las medidas de control de infecciones, con criterios de ingreso y estancia; la obligación de informar oportunamente a las familias y de escalar los casos graves a las autoridades centrales en plazos definidos; así como protocolos para evaluar fallecimientos asociados a brotes”, precisó. EL PAÍS ha contactado al Instituto para pedir una actualización sobre la investigación sin obtener respuesta.










