La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, durante la ceremonia de posesión en Suárez, Cauca, el 13 de agosto de 2022. MARIANA GREIF (REUTERS)

Francia Márquez ha dicho que no será un “adorno” en el Gobierno de Gustavo Petro. Lo dijo desde que fue elegida como su fórmula vicepresidencial, lo repitió en campaña y lo ha reiterado ahora que ambos han tomado posesión como presidente y vicepresidenta. “Esta vicepresidencia no va a ser de adorno, yo no soy una mujer de adornos, yo soy una mujer de lucha, de dignidad y de justicia”, decía Márquez en marzo pasado, tras haber conseguido la segunda votación en la consulta de la izquierda, en la que buscaba ser la candidata presidencial. “La vicepresidenta para nosotros no solamente es un símbolo de una mujer que se coloca ahí”, advirtió cuando Petro se quedó con la candidatura, con el 80% de los votos, y la buscó para que fuera su número dos.

Ahora, Márquez ha vuelto a decir que sus funciones dependerán de lo que defina Petro y le ha pedido que le dé carácter de urgencia al proyecto de ley que busca crear el Ministerio de la Igualdad, que según anunció se presentará esta semana, y en el que se espera tener un papel más allá de lo simbólico, como ministra. Pero aunque sea un tema tratado con urgencia en el Congreso, un ministerio nuevo no sería posible antes de que finalice este año. “Es el presidente de la República quien debe definir dentro del Gobierno cuáles van a ser mis funciones. Nosotros en campaña hicimos un acuerdo y el acuerdo era crear el Ministerio de la Igualdad. Esperamos que con trámite de urgencia pronto podamos asumir el desafío más grande que tiene Colombia y es el desafío de la igualdad”, reiteró desde Suárez, Cauca, su tierra natal, donde este fin de semana se posesionó de nuevo, pero esta vez ante su comunidad.
quez (40 años) no se va a limitar a la Vicepresidencia, un cargo que, según la Constitución, solo tiene relevancia para reemplazar al presidente en caso de ausencia temporal o absoluta, y que no tiene funciones ni un mandato institucional. “Es difícil como mujeres llegar a este espacio de representación política. Pero si somos mujeres negras, indígenas, campesinas, empobrecidas, la lucha es mucho más difícil”, dijo Márquez, frente a su pueblo. Su presencia en el poder es una de las mayores muestras de cambio que supone el nuevo gobierno. Mujer, negra, activista por el medio ambiente, víctima del conflicto y trabajadora doméstica, la nueva vicepresidenta de Colombia busca aportar con simbolismos, pero también con decisiones al rumbo de este país. Su antecesora, Marta Lucía Ramírez, fue vicepresidenta, pero también canciller.

Soy Porque Somos (SPS), el movimiento político de izquierda de origen afrocolombiano liderado por Francia Márquez, que promueve la justicia social, económica, de género, racial, ambiental y la protección de derechos humanos —es decir, los fundamentos de la propuesta política que fue clave para llevar a Petro a la Presidencia—, apenas tiene representación en dos cargos en el Gabinete: Irene Vélez, ministra de Minas y Energía, y Aurora Vergara, viceministra de Educación.

Alí Bantú Ashanti, abogado y excandidato a la Cámara de Representantes por el movimiento SPS, reconoce el logro de que por primera vez el pueblo afro, al que pertenece, aparezca en la foto de un Gobierno, con Márquez como vicepresidenta, pero dice que no es suficiente. “Ha habido avances en algunos escenarios, pero falta representatividad en el Gobierno, personas que realmente representen los intereses del pueblo afro. Aparte de Francia, solo Aurora Vergara tiene un arraigo afro, el resto responden a otras agendas políticas”, dice Bantú Ashanti, que recuerda que el 90% del pueblo negro votó por Petro. “Esperamos que esos votos también se vean reflejados en los espacios en los que nunca hemos estado y que siempre han ocupado las mismas personas”, dice al abogado afro.

Petro ha dicho que quiere que Francia Márquez sea la responsable administrativa de las políticas públicas que lleven a la igualdad. En la cumbre de alcaldesas y alcaldes del litoral Pacífico lo afirmó ante un auditorio repleto de personas afrodescendientes. “La vicepresidenta es la responsable de las políticas públicas que lleven a la igualdad y que hagan que el litoral Pacífico reciba en los cuatro años que están por venir la prioridad de las inversiones de las políticas públicas sociales”, dijo el presidente, que anunció que le asignará dichas funciones a través de un decreto.

Márquez, que se ha convertido en una figura en la región, como se vio en su reciente visita a Brasil, Chile y Argentina, todavía no tiene un ministerio ni se ha expedido un decreto que le permita ser responsable de la política de igualdad, pero en su primera semana como vicepresidenta ha aprovechado cada espacio para reiterar el discurso que la llevó a convertirse en un fenómeno político. En el cierre del festival Petronio Álvarez, que celebra la cultura y la música negra del Pacífico, Márquez fue protagonista. En la tarima habló y cantó sobre el deseo del pueblo que la escuchaba. “Estamos tristes porque la guerra, el hambre y el frío nos está matando, nos está acabando. ¿Qué es lo que quiere Colombia? Colombia quiere la paz”, entonó, acompañada por el sonido de la marimba. “Aquí tienen a su vicepresidenta, la primera mujer negra”, dijo ante un público que levantaba pañuelos blancos y que espera ver a la mujer por la que votaron ejerciendo su poder en Gobierno. “¡Sí se pudo!”, gritaban ante la imponente presencia de Márquez en el escenario.

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