El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante su intervención en el Foro de Davos. GIAN EHRENZELLER (EFE)

Que la invasión rusa de Ucrania ha cambiado el mundo tal y como era hasta el 24 de febrero lo demuestra el hecho de que el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) haya otorgado un espacio relevante de su reunión anual al secretario general de la OTAN. Jens Stoltenberg ha lanzado este martes una seria advertencia al Foro de Davos: la guerra no debe cambiar las necesidades de seguridad a largo plazo por intereses económicos de corto plazo. Una máxima aplicable tanto a Moscú como a Pekín.

“La guerra en Ucrania demuestra cómo las relaciones económicas con los regímenes autoritarios pueden crear vulnerabilidades. La excesiva dependencia en la importación de materias primas esenciales, como la energía. Riesgos ligados a la exportación de tecnologías avanzadas, como la Inteligencia Artificial. Y una resistencia debilitada por el control extranjero de infraestructuras críticas como el 5G. Esto va sobre Rusia. Pero también va sobre China”. El secretario general de la Alianza ha precisado después que no se opone por principio al comercio con Pekín, pero sí a dejar infraestructuras de vital importancia como el 5G en manos de empresas chinas.

Estados Unidos lleva tiempo presionando a los países europeos y a otros para que excluyan la tecnología china de las redes 5G, donde Pekín lleva la delantera en el desarrollo tecnológico. Washington considera que la tecnológica china Huawei es un brazo de la maquinaria de vigilancia mundial del Partido Comunista Chino. Huawei ha negado en repetidas ocasiones los vínculos con el Estado chino, pero se halla desde hace años inmersa en el centro de la guerra tecnológica entre EE UU y China.

En un discurso duro y lleno de contenido, Stoltenberg ha recordado a los mandatarios y ejecutivos reunidos en Davos que las elecciones económicas tienen consecuencias en términos de seguridad y que, aunque el libre comercio y la globalización han proporcionado bienestar y prosperidad, ha llegado la hora de repensar las alianzas comerciales. “La libertad es más importante que el libre comercio. La protección de nuestros valores es más importante que los beneficios”.

Stoltenberg no ha ahorrado palabras contra Vladímir Putin, un mandatario que busca objetivos políticos con operaciones militares. “Lo vimos en Grozni, lo vimos en Georgia, lo vimos con la anexión de Crimea y los bombardeos de Alepo, siempre persigue la misma táctica”, recalcó. De ahí, ha justificado el número uno de la organización, que la OTAN llevara preparándose desde 2014, cuando Putin se anexionó Crimea, para un ataque militar sobre Ucrania. Una operación que ha supuesto “un cambio radical para la seguridad europea y para el orden mundial” y que ha supuesto un error estratégico de Putin. “El pasado diciembre Putin presentó un ultimátum a la OTAN, exigió un tratado vinculante (…), la retirada de la OTAN en la parte oriental de Europa y parar la ampliación. Quería menos OTAN en sus fronteras y ahora está obteniendo más OTAN en sus fronteras y más miembros. Finlandia y Suecia han anunciado su candidatura al ingreso y eso es histórico”, ha declarado.

Stoltenberg ha puesto en valor el papel disuasorio que está jugando la Alianza. “Debemos asegurarnos de que esta terrible guerra no escale y se convierta en una guerra plena entre Rusia y Europa. Por eso queremos apoyar a Ucrania, pero no vamos a enviar tropas sobre el terreno, no vamos a involucrarnos directamente”, dijo al ser preguntado sobre esa posibilidad.

El secretario general de la OTAN estuvo precedido en el escenario principal del Centro de Congresos de Davos por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha acusado a Putin de utilizar “el hambre y el grano” como arma de guerra, al bombardear los almacenes y quemar los campos de trigo y maíz, al tiempo que limita sus exportaciones para provocar una subida de precios de los alimentos y un déficit de cereales que daña especialmente a los países más pobres.

“En la Ucrania ocupada por Rusia, el Ejército del Kremlin está confiscando reservas de grano y maquinaria (…). Y los buques de guerra rusos en el mar Negro están bloqueando los barcos ucranios llenos de trigo y semillas de girasol”, apuntó Von der Leyen. La líder europea vinculó esta estrategia a “recuerdos de un pasado oscuro” relacionado con las incautaciones de cosechas soviéticas y la “devastadora hambruna de 1930″. La UE se ha comprometido a abrir “canales de solidaridad” con Ucrania, es decir, rutas logísticas alternativas para ayudar al país a exportar cereales. Los ministros de Agricultura de los países de la UE tenían previsto reunirse este martes en Bruselas para debatir los avances en su puesta en marcha.

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