Un niño espera la compra de aviones de plástico enfrente del Palacio de Bellas Artes. (cuartoscuro)

En México alrededor de 3.3 millones de niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años se encuentran en condiciones de trabajo infantil, según cifras de la última Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI).

Este problema se agravó debido a la crisis económica derivada de la pandemia por el COVID-19, pues los hogares se vieron en la necesidad de recurrir a todos los medios posibles para sobrevivir orillando a los infantes a trabajar para contribuir con el ingreso familiar.

Desafortunadamente la cifra ha ido en aumento. Save The Children estima que, en los últimos dos años, alrededor de 100 mil niñas y niños se integraron por primera vez al campo laboral, situación que ha sido percibida como un asunto de “voluntariado”, lo cual no es así.

“En los últimos años se estigmatizó a las niñas y niños que realizan trabajo infantil considerando que es un tema voluntario, en la mayoría de los casos no es así, es un tema de necesidad de las familias que no cuentan con los ingresos suficientes para poder subsistir, lo que evidentemente obliga a que las niñas, niños y adolescentes tengan que apoyar con los gastos de la casa”, señaló Miguel Ramírez, coordinador de Incidencia Política sobre temas de Trabajo Infantil de Save the Children México.

México redujo inspecciones laborales
Si bien, las causas del trabajo infantil son múltiples: pobreza, inestabilidad económica y política, discriminación, migración, explotación criminal, prácticas culturales tradicionales, etc., hay factores que agudizan el problema, como la falta de aplicación de la ley y el interés de algunos empleadores por contar con una fuerza laboral barata y flexible.

“En México faltan acciones concretas que ayuden a combatir el trabajo infantil: la primera es el tema de las inspecciones laborales (…) hace cinco años teníamos alrededor de 800 inspecciones a nivel federal y en 2020 apenas había 480. Esto es de llamar la atención porque si queremos combatir de manera eficaz el trabajo infantil, necesitamos funcionarios públicos que detecten a estos niños y niñas en los centros de trabajo”, apuntó Miguel Ramírez.

Además de que el trabajo es a menudo realizado por menores que no alcanzan la edad estipulada en la legislación nacional o en las normas internacionales, también suele ser peligroso y perjudicar el bienestar físico, mental y/o moral de los infantes. Por ello, resulta urgente que el país refuerce el tema de las inspecciones laborales.

Regresión en la Ley Federal del Trabajo
Miguel Ramírez alertó que con la reforma aprobada este año al artículo 176 de la Ley Federal del Trabajo, hay un tema de regresión en la protección de las y los adolescentes.

La modificación permite que adolescentes de entre 15 y 17 años realicen actividades agrícolas y otras más que habían sido prohibidas por considerarlas peligrosas para su edad. Hay que tomar en cuenta que el sector agrícola es el que registra la mayor tasa de ocupación infantil en el país.

“Esta reforma permite que ahora puedan trabajar de forma legal, es un cambio que se hizo originalmente en 2012, se prohibía y ahora en 2022 se vuelve a permitir. Sabemos que las condiciones del campo mexicanos no son las adecuadas para que las niñas, niños y adolescentes puedan trabajar, por el peso de los bultos, la exposición a agroquímicos, a pesticidas (…) no existen las condiciones que garanticen sus seguridad y pleno desarrollo”.

Save The Children llama a mejorar las inspecciones laborales, así como a garantizar la correcta implementación de los programas sociales y el impulso de una política nacional contra el trabajo infantil.

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