Miembros de la Guardia Nacional de EE. UU. patrullan cerca de una sección inacabada del muro fronterizo en La Joya, Texas. BRANDON BELL (GETTY IMAGES)

El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, ha vuelto a amenazar a México con retomar los bloqueos carreteros en la frontera que provocaron el caos en cuatro puentes internacionales hace dos semanas. La medida, que consistía en inspecciones eternas a los camiones de mercancías con la excusa de controlar el tráfico de drogas y de migrantes ilegales, pero que ocasionó pérdidas millonarias para las empresas, se suspendió el jueves por la noche tras las presiones del país vecino y del gremio de transportistas de un lado y otro del muro. Este martes, el gobernador ha vuelto a la carga después de que Andrés Manuel López Obrador calificara la política del texano como “despreciable” y meras “chicanadas”. “Tengo la capacidad en cualquier momento de volver a activar esas inspecciones que atrasarán a los camiones que intentan cruzar la frontera y causarán estragos en México”, ha manifestado el republicano en la cadena Fox News.

A lo que hacía referencia el presidente mexicano es que este político que simpatiza con las duras políticas de migración ejecutadas durante el Gobierno de Donald Trump busca llamar la atención de cara a las elecciones de noviembre, donde Abbott pretende reelegirse. Y, más allá de generar un conflicto con su vecino del sur, lo que ha logrado el candidato republicano ha sido lanzar un mensaje a su electorado y un gancho a la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, utilizando una estrategia similar que le recuerda a los votantes nostálgicos de la era trumpista que ha nacido un heredero. Trump fue el primer presidente en chantajear públicamente a México con imponerle aranceles si no imponía un control más férreo en sus fronteras. Aunque la migración continuó agolpándose en la frontera con cifras históricas.

Las últimas medidas de Abbott contra la migración se han originado como respuesta a la decisión de Biden de concluir en mayo el Título 42. Esta normativa, adoptada por el expresidente Trump durante la pandemia, permitía en la práctica deportar en caliente a migrantes que acabaran de cruzar la frontera con el argumento de la emergencia sanitaria. Numerosas organizaciones de derechos humanos criticaron fuertemente la política por ser contraria a los tratados sobre derechos migratorios internacionales. Solo en el año fiscal de 2021 (de septiembre de 2021 a septiembre pasado), más de un millón de migrantes fueron expulsados con el amparo de esta norma.

En marzo de 2021, Abbott lanzó el operativo Lone Star (Estrella solitaria), con el que la policía estatal combate la violencia de los cárteles mexicanos y la droga. Su oficina aseguró que el programa es responsable de haber arrestado a 13.600 inmigrantes ilegales, 11.000 de ellos acusados con delitos menores. Además, fueron incautadas 3.700 armas y 298 millones de dosis de fentanilo, un potente opiáceo químico que ha causado una epidemia en el país. Las cifras, no obstante, fueron puestas en duda por una investigación de periodistas locales, que aseguran que el Gobierno de Abbott está sumando los resultados de diversas fuerzas del orden, algunas de ellas federales, para hacer mayor el problema ante la opinión pública.

La política fronteriza de Biden ha sido atacada constantemente por Abbott, que la considera un camino abierto “para que peligrosos cárteles y drogas letales se extiendan en Estados Unidos, y esta crisis solo se hará peor con el final de las expulsiones del Título 42″. “Texas tomará inmediatamente acciones sin precedentes para hacer lo que ningún Estado ha hecho en la historia de América para asegurar nuestra frontera”, añadió el republicano.

Ese argumento fue clave para ocasionar el bloqueo de una de las fronteras más transitadas y con mayor comercio del mundo. Y las protestas de los camioneros por las interminables esperas, de más de 15 horas en algunos casos, terminaron con tráileres incendiados del lado mexicano del muro. También, negociaciones privadas entre los gobernadores de los Estados fronterizos de Nuevo León, Samuel García, y de Chihuahua, Maru Campos, ante un parón insostenible por más tiempo, además de cartas del Senado mexicano y presiones diplomáticas.

El jueves pasado todo parecía haberse calmado hasta que nuevamente en una aparición televisiva en Fox News el gobernador —como antes hiciera Trump en Twitter— recurrió de nuevo al chantaje político internacional para anotarse algún tanto electoral en su país. Tampoco el expresidente ni las concesiones que hizo entonces López Obrador al militarizar la frontera lograron frenar una crisis migratoria sin precedentes. Y mientras se resuelve el conflicto que tiene un origen político, las consecuencias del bloqueo afectarán el tránsito entre los dos países y la economía de millones de personas.

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