Investigadores ucranios están ya exhumando los cadáveres enterrados en fosas comunes, como los que aparecen en esta imagen tomada en Bucha el viernes, para obtener pruebas de posibles crímenes de guerra y comunicar las muertes a las familias que buscan a sus seres queridos. CAROL GUZY / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO (EUROPA PRESS)

Termine como termine la invasión rusa de Ucrania, todo indica que la Unión Europea intentará que los crímenes de guerra cometidos durante el conflicto no queden impunes. Los ministros de Exteriores de la UE han mantenido este lunes un encuentro con el fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI), Karim Khan, para expresarle todo su apoyo y colaboración en la investigación de las atrocidades cometidas en territorio ucranio, la inmensa mayoría de ellas atribuida al ejército de Vladímir Putin. Los socios comunitarios consideran necesario actuar con urgencia para que la instrucción de los futuros casos esté lo más fundada posible y permita sentar en el banquillo a los acusados.

“Proporcionaremos al Tribunal Penal Internacional todo el apoyo que podamos a través de nuestra representación en Kiev, tanto a la fiscalía ucrania como al fiscal del TPI”, ha señalado el alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, tras el encuentro con Khan. Borrell se ha declarado “impresionado” por las escenas contempladas durante su reciente visita a Ucrania junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

“Estamos ante una tarea urgente porque hay que recoger ahora las pruebas, pero también ante una labor minuciosa y de largo plazo por la precisión que requiere este tipo de procesos judiciales”, detalla una fuente diplomática al hilo de la reunión con Khan, que será un desayuno de trabajo antes del Consejo de ministros de Exteriores de la UE que se celebra este lunes en Luxemburgo.

La cita con Khan llega después del descubrimiento de matanzas como la de Bucha, una ciudad cercana a Kiev que estuvo ocupada más de un mes por las tropas rusas. “Si esto no es un crimen de guerra, ¿qué es un crimen de guerra?”, se preguntaba la semana pasada Von der Leyen, tras visitar algunas de las fosas comunes en Bucha.

Las llamadas a una investigación internacional sobre lo sucedido han arreciado desde entonces. Nuevas tragedias, como el asedio de Mariupol o el bombardeo de la estación de tren de Kramatorsk, hacen cada vez más difícil que se pase la página de esta contienda como si no hubiera ocurrido nada extraordinario.

Desde el lado ruso se acusa a Occidente de ignorar la presunción de inocencia. “Se pide una investigación de presuntos crímenes de guerra y al mismo tiempo se declara culpable a Rusia a la velocidad de la luz”, se quejó la Embajada de Rusia ante la UE en un comunicado emitido tras el bombardeo de la estación de tren.

Condenados a no salir de Rusia
A diferencia de otras guerras, donde la comunidad internacional se ha lavado las manos, en esta ocasión la recogida de pruebas y testimonios para probar los crímenes ya ha comenzado. Y dada la imprescriptibilidad de los presuntos delitos, los autores parecen condenados, como mínimo, a no poder salir nunca más de Rusia si no quieren ser detenidos. Según la fiscalía ucrania, 10 países europeos, además de Ucrania, ya han abierto sus propias investigaciones penales, incluidos Alemania, Francia o Suecia.

El fiscal del TPI ya cuenta, además, con el respaldo de 41 países para llevar a cabo su propia investigación. Y en el listado figuran no solo países europeos, sino también de otras zonas, como Canadá, Colombia, Australia, Nueva Zelanda o Japón. La presidencia del TPI ya ha asignado el caso a una cámara prejudicial donde tres jueces —un congoleño, una japonesa y un italiano— deberán pronunciarse sobre la solicitud del fiscal de iniciar una investigación sobre los presuntos crímenes de guerra cometidos en Ucrania desde noviembre de 2013, es decir, cuando Kiev considera que se inició la agresión rusa contra el país.

Ni Rusia ni Ucrania son estados miembros del TPI. Pero Ucrania ha aceptado la jurisdicción de la corte internacional para los acontecimientos desencadenados por la anexión rusa de Crimea, la rebelión alentada por Moscú de parte de las provincias de Donbás y, finalmente, la invasión de una gran parte del territorio ucranio. Los autores de los posibles crímenes de guerra, desde los altos mandos del ejército hasta el presidente ruso, tampoco están a salvo de rendir cuentas. Khan recordaba en una reciente entrevista con EL PAÍS que “el TPI no tiene jurisdicción sobre los Estados, sino sobre los individuos”. Y añadía: “No voy a mencionar a ningún líder, porque no he tomado ninguna determinación, pero cualquier individuo, si hay evidencia que señala que cometió un crimen, puede ser juzgado”.

Fuentes diplomáticas indican que la reunión de este lunes será el inicio de una coordinación para ayudar a las autoridades ucranias a recoger las pruebas de los crímenes de guerra cometidos desde el 24 de febrero, fecha en que las tropas rusas invadieron Ucrania. La UE ya ha creado un equipo de investigación conjunta que actuará sobre el terreno en colaboración con la fiscalía ucrania y con apoyo de Europol y Eurojust. Bruselas negocia también con el TPI para que, llegado el caso, la corte internacional pueda participar también en el equipo de investigación.

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