Un invitado constante; México en los mundiales

El equipo nacional alcanzará en Qatar su aparición 17, sin embargo, le falta el paso decisivo para trascender

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CIUDAD DE MÉXICO. Es un invitado recurrente, aunque su papel no pase de sólo animar la primera fase y algunas ocasiones, las menos, sorprenda.

Como sea, México sigue yendo a los Mundiales de forma ininterrumpida desde 1994. En Qatar, -cita a la que llegará a menos que un apocalipsis se cruce en la última fecha de la eliminatoria en Concacaf-, estará contabilizando su décimo séptima participación.

Cierto es que sin trayectoria exitosa, México al menos, se ha hecho febril cuando se trata de una Copa del Mundo, especialmente entre sus aficionados, que con normalidad son los que más acaparan boletos. Para Qatar se esperan 80 mil mexicanos, según percepciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Con su siguiente participación, el Tri se coloca como la quinta selección en asistencia a Mundiales con 17, sólo por debajo de Brasil con 22 -la única en no perderse una sola edición-, Alemania con 20, Italia y Argentina con 18. Además, Guillermo Ochoa y Andrés Guardado van por su quinto Mundial, juntándose a Antonio Carbajal y Rafael Márquez en ese rubro.

Pocas veces México se ha convertido en una selección inquietante, sin embargo, sí es histórica. Basta recordar que la primera vez que un balón rodó en un Mundial fue tocado por un mexicano, Dionisio Mejía, en Uruguay 1930.

A partir de ahí comenzó también una historia de dramas perdedores a los que México siempre les puso buena cara con su asistencia. Por ejemplo, el Tri tardó 28 años en lograr un empate, hasta 1958 cuando igualó con Gales y su primer triunfo se oficializó hasta 1962 tras vencer a Checoslovaquia, país que ya no existe.

CANTA Y NO LLORES
Extraño, pero México y Brasil tienen similitudes mundialistas a pesar de que no se parezcan en lo ganador. Ambas selecciones son las únicas desde 1994 en clasificar a segunda fase, sin embargo, México se ha quedado en siete mundiales consecutivos en octavos de final. Brasil en cambio, en ese tiempo ha levantado dos veces el trofeo.

Alentado por un clima de euforia en la víspera, el Tri viaja siempre a los mundiales con el paradigma de trascender y regresa normalmente con la derrota en las manos. Lo del equipo nacional ha llegado ser de siquiatra, porque sus derrotas han marcado a generaciones que creyeron en que las cosas cambiarían.

Lo mejor del Tri se ha dado sólo en casa, tanto en 1970 como en 1986 cuando fue anfitrión y en ambas logró colarse entre los mejores ocho del mundo.

Dejó de asistir en Italia 1934, Francia 1938, cuando el futbol todavía era con pelota de cuero y estadios de madera; en Alemania ‘74 y España ‘82 por perder la eliminatoria en Centroamérica cuando se jugaba a una sola sede y en Italia ‘90 por castigo de la FIFA.

A partir de 1994, México volvió a ser eclosión en Mundiales. La comodidad de vivir en Concacaf sustenta su utopía de convertirse en un equipo campeón a nivel internacional, como lo ha hecho a nivel Sub 17, pero de esa línea a la mayor exigencia, bordea un abismo insondable.

De las 10 selecciones que más veces han ido a un Mundial, ocho han sido campeones, sólo México y Bélgica no lo han conseguido.

El Tri ha jugado 57 partidos de Copas del Mundo, ha ganado 16, empatado 14 y perdido 27. Está en un selecto salón de invitados, aunque casi nadie se dé cuenta que aparece repentinamente.

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