Susana Harp, en peligro de muerte

Raymundo Riva Palacio | Estrictamente Personal

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Ha puesto nerviosos a grupos políticos vinculados al crimen organizado que quieren hacerse del poder, y que vieron cómo el mensaje que le enviaron el año pasado, no la frenó.

Susana Harp se ha convertido en un problema, no sólo para Morena, el partido en el poder, sino para los grupos del crimen organizado que han visto en ella un riesgo para sus intereses. La senadora se ha inconformado en el Tribunal Electoral por considerar que la dirigencia de Morena violó los principios de paridad establecidos en la Constitución. Pero el que se mantenga firme, alzando la voz de su protesta, ha puesto nerviosos a grupos políticos vinculados al crimen organizado que quieren hacerse del poder, y que vieron cómo el mensaje que le enviaron el año pasado, no la frenó.

Lo que está pasando en Oaxaca ante nuestros ojos es el principio del último capítulo de narcopolítica que se está escribiendo en México. Harp originalmente estaba en el ánimo más alto del Presidente para ser la candidata al gobierno de Oaxaca, pero las cosas cambiaron en las últimas semanas por razones desconocidas. Las fuerzas políticas de Morena se alinearon detrás de Salomón Jara, quien sumó el respaldo del líder del PRI, Alejandro Moreno, que hizo a un lado la propuesta del gobernador Alejandro Murat de nominar a su exsecretario de Administración, Germán Espinosa, y escogió el sábado a Alejandro Avilés, diputado local y socio del senador.

Avilés es hermano de un notario de Cosamaloapan, Veracruz, en la cuenca del Papaloapan, que está siendo investigado junto con una red de notarios en ese estado y Oaxaca por presuntas ligas con el crimen organizado. El propio Jara ha recibido apoyos de alcaldes en la zona del istmo de Tehuantepec vinculados también a cárteles de la droga. Las investigaciones se encuentran en curso, pero las alarmas deberían estar sonando en la región, particularmente por el detonante económico que será el canal transístmico que conectará a los océanos Pacífico y Atlántico, y proveerá al crimen organizado una ruta para abastecer drogas, metanfetaminas y fentanilo al este de Estados Unidos.

La penetración de narcotraficantes en la vida política e institucional de Oaxaca ha sido motivo de preocupación desde hace varios meses, pero lejos de haberse reducido por la presencia federal, se ha incrementado. Jara, de ser nominado oficialmente como candidato de Morena al gobierno de Oaxaca, tendrá que hacer un pronunciamiento claro de deslinde frente a los alcaldes y exalcaldes investigados por sus nexos con el narcotráfico, y en caso de ganar la contienda –que no será problema ante la entrega del PRI del estado con un candidato prácticamente impuesto por el senador–, actuar en consecuencia.

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